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2023 SPRING

La tradición apunta al futuro

La artesanía florece en lugares donde hay materiales de alta calidad y encarna la identidad, la cultura y la historia local de una región. En los últimos años, el creciente interés “por lo local” en el mundo arroja nueva luz sobre la artesanía arraigada en zonas concretas.

“Tejiendo una estera” de Kim Hong-do. Fines del siglo XVIII. Tinta y color claro sobre papel. 28 × 23.9 cm.
En la pintura el hijo pequeño lee un libro en voz alta, el padre teje una estera y la madre hila. Durante la dinastía Joseon la artesanía era un medio de vida.
© Museo Nacional de Corea
“Forja” de Kim Hong-do. Fines del siglo XVIII. Tinta y color claro sobre papel. 27.9 × 24 cm.
La pintura representa a varios herreros golpeando el metal caliente sobre un yunque en la fragua, donde fabrican todo tipo de herramientas de metal. Actualmente solo quedan algunos herreros en mercados tradicionales en pequeñas aldeas.
© Museo Nacional de Corea

La Enciclopedia de la Vida Diaria de la Mujer (Gyuhap chongseo), escrita por Yi Bingheogak a principios del siglo XIX, contiene información de utilidad sobre la limpieza doméstica. Una sección habla de productos artesanales regionales famosos en todo el país, y es un valioso recurso histórico con información sobre los gustos de entonces. Muchas de esas zonas se quedaron por el camino durante la modernización de Corea, pero otras conservan su reputación hasta el día de hoy.

Las tradiciones artesanales quedaron ligadas a regiones concretas a medida que las personas se establecieron y crearon comunidades, fabricaron objetos domésticos y los compartieron con otros. En ese proceso perfeccionaron sus habilidades y obtuvieron más experiencia. En las sociedades tradicionales, los objetos generalmente se elaboraban con materiales fáciles de conseguir en el entorno. Por ejemplo, destacan las esteras tejidas con motivos florales de la isla de Ganghwa, el ramio de la zona próxima al monte Han, la vajilla de bambú del condado de Damyang o la laca de nácar de Tongyeong. Las obras maestras artesanales suelen asociarse a la zona donde se obtienen los materiales, y las más destacadas suelen mencionarse con las regiones de donde éstos proceden.



Esfuerzo comunitario

“Jarrón de loza con diseño de fénix y pergamino con incrustaciones de nácar” de Kim Bong-ryong. 1930. Boca D: 27 cm, Cuerpo D: 27 cm, H: 61 cm.
Jarrón de loza recubierto con laca y decorado con motivos de fénix, rosa de Sharon y pergaminos. Premiado en la Exhibición de Arte de Joseon en 1936. Kim Bong-ryong, oriundo de Tongyeong, es conocido por su singular lacado de nácar basado en las tradiciones de la Dinastía Joseon. En 1966 fue designado como primer titular del arte del lacado de nácar, patrimonio cultural inmaterial de la nación.
© Museo de Historia de Wonju

Tongyeong es una ciudad de la costa sur de Corea que cuenta con abundante suministro de abulones, cuyas conchas, vívidas y bellamente estampadas, surgen de resistir las fuertes corrientes. Las conchas procesadas se utilizan para hacer najeon chilgi (artículos de laca con incrustaciones de nácar), que dan fama a la ciudad. Sus productos de laca nacarada son obras de arte y artesanías muy valoradas que han venido cambiando a lo largo de los siglos. La tradición se ha mantenido gracias a la devoción de los artesanos y a su solidaridad a través de los tiempos.

En Tongyeong se asentaron las fuerzas navales coreanas durante la Guerra de Imjin, donde Corea repelió dos invasiones japonesas entre 1592 y 1598. Al frente de esas batallas estuvo el almirante Yi Sun-shin (1545-1598), famoso por diseñar el barco tortuga que llevó a Corea a la victoria. Ese trasfondo histórico jugó un papel decisivo en la popularidad de la ciudad como cuna de magnífica artesanía de nácar. Durante ese período, los talleres comenzaron a sistematizarse y contrataron artesanos cualificados para fabricar suministros militares y objetos para el hogar. El número de talleres siguió aumentando, dando lugar al dicho “12 talleres de Tongyeong”, en alusión a la próspera industria artesanal de la ciudad y a los numerosos talleres que surgieron allí.

Producir una pieza de laca de nácar requiere de mucho esfuerzo. Sus numerosos procesos precisan de la colaboración de varios artesanos que vivan cerca: somokjang hace el objeto de madera, chiljang lo recubre con laca, duseokjang fabrica los accesorios de metal y najeonjang incrusta diseños con conchas de abulón finamente limadas. Hasta el día de hoy, los artesanos de Tongyeong viven en estrecha proximidad, como una familia.

En Seocheon, provincia de Chungcheong del Sur, hay ocho pueblos que son los mayores productores de ramio en Corea, conocidos colectivamente como jeosan pareup. Asimismo, ocho pueblos del área del río Nakdong son conocidos por sus esteras de caña tejida y se denominan seoksan pareup. La reputación de zonas asociada a productos concretos no nace de uno o dos artesanos con talento, sino del esfuerzo colaborativo de toda una comunidad implicada en su producción y distribución. Por ejemplo, hacer un solo hapjukseon (abanico plegable de bambú), precisa la estrecha colaboración de varios talleres, pues necesita procesos separados para mejorar la eficacia del trabajo y la calidad del producto: hay que dividir el bambú, rebajar las piezas, pegar dos tiras para hacer los nervios del abanico, doblar y pegar el hanji (papel de morera tradicional) en los nervios, quemar los patrones sobre madera con una plancha caliente y tallar un adorno para el mango.

Ventaja geográfica

“Plato con doble ave fénix y diseño de hoja de loto con incrustaciones de nácar” de Kim Bong-ryong. Después de 1945. 40 × 40 cm.
Kim estableció talleres de artesanía en Tongyeong y Wonju, donde formó a muchos artesanos. Tongyeong es famoso por su nácar de calidad superior y Wongju por su savia de árbol de laca, los dos elementos esenciales de la artesanía de nácar.
© Museo de Historia de Wonju



El Yugi, o latón, es especialmente útil en los meses de invierno, pues permite mantener la comida caliente durante mucho tiempo. Un bol de latón con arroz sobre suelo ondol caliente y cubierto con una manta estará demasiado caliente como para tocarlo, incluso después de varias horas. Valorado por su durabilidad y su brillo dorado, el latón comenzó a usarse ampliamente a partir del siglo XVIII, incluso entre los plebeyos, y sus habilidades de producción se extendieron por todo el país. Las dos regiones que destacan por sus productos de latón de alta calidad son Anseong, en la provincia de Gyeonggi, Corea del Sur, y Napchong en la provincia de Pyongan del Norte, Corea del Norte. Ambas fueron centros de distribución clave de camino a la capital.

Ubicada cerca de Seúl, Anseong forjó su reputación al suministrar objetos de latón a las familias nobles de la capital. Anseong yugi se hace vertiendo latón fundido en un molde. La expresión coreana anseong matchum, que alude a la solución perfecta para una situación o condición particular, deriva de la fama de los objetos de latón Anseong, hechos a medida para las necesidades del cliente y sin fallos.

El latón napchong se produce con una técnica de forjado a mano llamada bangjja. Varios artesanos de pie en círculo golpean el metal caliente con martillos de varios tamaños sobre un yunque hasta darle forma. Manejar el metal al rojo vivo requiere de gran habilidad, y todos ellos crean fuertes lazos y sienten gran orgullo por su trabajo. De hecho, instrumentos musicales como jing (gong grande) y kkwaenggwari (gong pequeño) deben fabricarse con técnica bangjja para producir el sonido correcto. Generalmente se hacen en la tranquilidad de la noche para garantizar una mejor calidad de sonido.

Namwon, en la provincia de Jeolla del Norte, donde hay abundante madera del monte Jiri, es conocida por su artesanía en madera. Los objetos de madera se tallan en un torno sobre el que se gira la pieza de trabajo. Es un método efectivo de hacer vajillas y utensilios para ritos ancestrales, así como cuencos para lavar el arroz. El torno aparece en las pinturas de género de la dinastía Joseon, permitiendo observar la carpintería tradicional. En Namwon, las técnicas tradicionales del torno se han transmitido hasta el presente.

En regiones populares por una tradición artesanal concreta, los maestros artesanos perfeccionaron sus habilidades compitiendo y colaborando entre sí. Su oficio se transmitió de generación en generación mediante aprendices, y el patrimonio cultural intangible de Corea pudo preservarse gracias a este sistema de capacitación. En 1962, el gobierno promulgó la Ley de Protección del Patrimonio Cultural, ofreciendo marco para preservar habilidades y prácticas intangibles.

Revitalizar el ecosistema rural
La “localidad” artesanal adquiere nuevo significado hoy día. Desde la era moderna, la cultura floreció principalmente en zonas urbanas, mientras que las zonas rurales están en declive. Ese “carácter local o regional” ha vuelto recientemente como tema de debate al pronunciarse el declive de las zonas rurales. La artesanía emerge como un medio eficaz para revitalizar las zonas rurales y asegurar su futuro, fenómeno que no se limita a Corea, sino que se da en todo el mundo. Mientras que los jóvenes creadores pueden inspirarse en la artesanía local, los artesanos locales buscan nuevos caminos reinterpretando su experiencia y habilidades.

La artesanía creada por expertos puede ser una alternativa a los bienes que se producen y consumen en masa, y una solución a los problemas de la sociedad contemporánea. El creciente interés entre los jóvenes por el contenido cultural de ese “sabor local único” puede ayudar a revitalizar la artesanía local. A su vez, la experiencia de artesanos cualificados y las prácticas artesanales tradicionales pueden ayudar a reactivar diversas zonas rurales.



Brassware, creado en colaboración por Kim Soo-young y Gio Ki-sang para el Proyecto YÉOL. Kim, designado como yugijang, poseedor del título del arte de la fabricación de artículos de latón, patrimonio cultural intangible nacional, mantiene el estilo tradicional de Anseong. También colabora con jóvenes diseñadores para crear obras de toque moderno.
Cortesía de YÉOL

Abanico plegable creado por el aprendiz certificado Kim Dae-sung cuando participó en la residencia del taller creativo del Centro Nacional de Patrimonio Intangible en 2021. Siguiendo los pasos de su padre, mantiene la tradición de hacer abanicos por cinco generaciones en Jeonju.
Cortesía del Centro Nacional del Patrimonio Inmaterial. Foto de Seo Heun-kang

Caja de algodón acolchada de la artesana Park Gyeong-hyi, segunda generación de su familia que preserva la artesanía Tongyeong nubi (acolchado). Ella sigue el estilo que usa el carácter chino “亞” como patrón en sus obras.
Cortesía de Korea Craft & Design Foundation



El tejido de juncia floreció en la isla de Ganghwa. La imagen muestra cajas de juncia de ganso salvaje creadas entre el artesano Huh Sung-ja, aprendiz certificado del oficio, y Studio Word.
Cortesía de Korea Craft & Design Foundation

Lámpara colgante creada entre el maestro artesano Jeong Chun-mo, designado como ipjajang, poseedor del título del arte de hacer gat y patrimonio cultural intangible nacional, y Studio Word. La tradición de hacer gat (sombrero tradicional de crin de caballo) se ha transmitido en gran medida en Tongyeong y la isla de Jeju.
Cortesía de Studio Word

Choi Gong-ho Historiador artesanal

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