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El silbato en las paradas del país

Image of Korea 2021 SPRING 53

El silbato en las paradas del país

Recientemente tropecé con la noticia de la apertura de una línea de tren de alta velocidad entre Seúl y Andong. Mi ciudad natal de Yeongju limita con el extremo norte de la histórica ciudad de Andong, por lo que ahora podré llegar allí en solo 1 hora y 40 minutos. En una fría mañana de invierno, hace unos 60 años, un niño de 13 años de una pobre aldea de montaña se subió a un tren en la estación de Yeongju. Era yo, en mi primer viaje en solitario. Ante mí pasaron muchas paradas de nombre desconocido y, cuando el tren llegó a Seúl, comenzó a oscurecer.

Basta pensar… La misma distancia puede cubrirse ahora en unos 100 minutos. ¡Qué verdadero cambio, qué progreso! Aún así, la sorpresa y gratitud que inspira la conveniencia de un tren de alta velocidad, coexisten con un subyacente anhelo por el ritmo lento y los dulces paisajes de antaño.

© Ahn Hong-beom

El primer viaje en tren de aquel niño hizo que su corazón se acelerara con temor y asombro. El adulto que estaba sentado a su lado le preguntó a dónde iba y qué pensaba hacer allí. Con orgullo, respondí que iba a Seúl para mi examen de ingreso a la escuela secundaria. El vagón del tren iba repleto de pasajeros, tanto sentados como de pie en el pasillo. Cada vez que el tren se adentraba en un túnel, el vagón se oscurecía y pronto volvía a iluminarse. El humo negro y el hollín que eructaba el convoy se colaban por las ventanillas abiertas.

El tren se detuvo en una pequeña estación rural. La señora mayor del asiento de enfrente, que generosamente había compartido sus huevos duros conmigo, babeaba mientras dormía, pero de pronto se despertó y recogió sus cosas. La estampa de esa señora al bajarse del tren junto con un joven estudiante con uniforme escolar, desapareciendo más allá de la parada al toque de silbato… Los parterres floreciendo con variedades fugaces como el cosmos, temblando con la brisa… Esas escenas forman parte inexorable de mi viaje en tren.

Hoy día, los trenes KTX atraviesan a toda velocidad esas pequeñas paradas. Muchas estaciones rurales fueron abandonadas y demolidas, pues perdieron su razón de ser hace mucho tiempo. Algunas fueron reconvertidas en cafés, restaurantes o pequeños museos, ofreciendo a las personas un viaje al pasado, al revitalizar estos lugares como atracciones turísticas.

Al despertar de un ligero sueño en mitad de la noche, a veces tomo a ese niño que una vez fui y lo siento en la oscuridad, con un viejo y solitario silbato. Luego enciendo una tenue luz en cada una de las salas de espera de las estaciones recorridas a lo largo de mi vida, e imagino escenas del poema “En la estación de Sapyeong”, de Kwak Jae-gu.

“… con sus ventanas como hojas de otoño / quién sabe dónde pasa el tren nocturno / gritando cada momento que he deseado / arrojé un puñado de lágrimas a la luz”.

Dureup la estrella de la mesa primaveral

Essential Ingredients 2021 SPRING 44

Dureup la estrella de la mesa primaveral

Dureup, brotes de aralia, de sabor amargo y textura áspera y crujiente, son un ingrediente que solo puede disfrutarse en primavera, estación tan bella como fugaz. También destacan por su fragancia, y su versatilidad aumenta a día de hoy pues se usa tanto en recetas coreanas como occidentales.

Para los coreanos, cuya dieta incluye diversos tipos de hierbas, la primavera es una estación muy especial y abundante. De entre los países de la OCDE, Corea destaca por el consumo de vegetales. En primer lugar se atribuye al kimchi, que son verduras fermentadas, pero también es por los namul (hojas diversas cocidas y sazonadas al gusto), que se consumen principalmente en primavera, al ser más tiernas las hojas para usar como ingredientes, pues al crecer se endurecen y alcanzan ciertos niveles de toxicidad.

En el caso de los brotes de aralia, del árbol de angélica, solo pueden disfrutarse hervidos como namul durante poco tiempo. La temporada de recogida de dureup coincide con la floración de los cerezos: a comienzos de abril al sur de Corea y a mediados o fines en las zonas centro y norte. Sin embargo, no se recogen de una tacada, sino en tres o cuatro ocasiones, pues no brotan a la vez. Actualmente también se cultivan en invernaderos, y por tanto no solo están disponibles en primavera, sino también en verano y hasta en invierno.

Dureup es un delicioso brote que se da en abril y puede disfrutarse solo durante la fugaz primavera. Los brotes jóvenes del árbol de angélica, amargos y de textura áspera y crujiente, traen el sabor de la primavera a la mesa.

Atractiva textura
Dureup tiene un sabor amargo y una fragancia única, atributos que permiten clasificarlo entre madera y pasto. No obstante, destacan por su textura suave y crujiente.

A diferencia de otros namul primaverales, no presentan una textura dura. Si bien al primer bocado se percibe cierta aspereza externa, al estar cubiertos de diminutas espinas, al masticarlo conserva una perfecta dosis de elasticidad que permite cortarlos con los dientes sin resistencia, como una bola de hilo. Por esta textura, dan ganas de masticarlos una y otra vez, casi adictivamente. Y justo por eso, la receta más popular de dureup es la más simple: brevemente cocidos en agua hirviendo para comer con chogochujang, una salsa agridulce y picante preparada a base de pasta de ají, vinagre, azúcar y/o miel. A veces se sirven con calamares hervidos, cuya textura es totalmente distinta a los dureup, pues ofrecen una combinación muy poco usual pero atractiva. El calamar puede reemplazarse por pyeonyuk de cerdo, carne cocida en agua hirviendo, prensada y cortada en rodajas.

La receta que incluye el primer libro de cocina en colores de Corea, publicado en 1924 con el título Joseon Mussang Sinsik Yori Jebeop (Nueva variedad de recetas coreanas), es también muy simple y fácil. Dice así:

“Cocer rápidamente los brotes en agua hirviendo y cortarlos en diagonal. Rociarlos con sal, semi-llas de sésamo y una cantidad generosa de aceite. Remover todo bien con las manos. Es el más sabroso de los muchos platos de hierbas primaverales, y gusta a todos”.

Si se cuecen mucho, los brotes pierden su textura y se tornan aburridos. De ahí la importancia del tiempo de cocción para obtener la mejor textura, fragancia y sabor, tanto del ddangdureup, una variedad de esos brotes que crece en el suelo, como al cocer gaedureup, que brota en los árboles. Como mejor sugerencia para degustarlos, además de la receta de dureup cocido en agua hirviendo y sazonado con aceite y semillas de sésamo, el diario Donga Ilbo presentó el 30 de abril de 1959 otras que consisten en pelarlo y comerlo crudo acompañado de chogochujang, o en sofreírlo con varios condimentos y carne de res molida.

Aunque lo más común es comer dureup con chogochujang, el sabor de la salsa puede eclipsar la fragancia de los brotes. Por eso muchos recomiendan, en especial si queremos destacar el olor de los ingredientes, preparar un encurtido: limpiar los brotes, retirarles el agua, colocarlos unos sobre otros en un recipiente. Verter sobre ellos una mezcla previamente hervida de salsa de soja, vinagre, azúcar y agua en proporción de 1:1:1:1,5, y dejar fermentar a temperatura ambiente por dos o tres días. Al terminar la fermentación, guardamos el encurtido de dureup (dureup jangajji) a la nevera. Así sabrán menos amargos pero más fragantes, y su sabor parecerá más saludable.

Los brotes de dureup comúnmente se comen sancochados. Los más gruesos se cortan por la mitad a lo largo o en forma de cruz antes de cocinarlos.

Los rollos de arroz (gimbap) de dureup se hacen con brotes sancochados sobre arroz cocido, mezclado con una solución hervida de vinagre, azúcar y sal, todo enrollado en una tira de alga seca.

El sabor del bibimbap, arroz mezclado con verduras, se realza al agregar el sabor fuerte y único del dureup sancochado.

Versatilidad de uso
Cheon Yong-ho, productor de dureup en Jecheon, provincia de Chungcheong del Norte, posee las patentes de dureup jangajji y dureup kimchi. La mezcla que usa y su método de fermentación difieren de la típica proporción casera de salsa de soja, vinagre, azúcar y agua, pues deja el encurtido madurar en tres etapas y lo envasa herméticamente, para luego conservarlo hasta más de tres años en la nevera. Su receta del dureup kimchi es la misma que la del kimchi de repollo, pero usa brotes blanqueados como ingrediente principal. En su forma más fresca, los brotes también pueden conservarse en sal para luego comerlos tras enjuagarlos suavemente con agua del grifo.

En cierto modo, dureup es muy parecido a los espárragos. Ambos brotes crecen en primavera y tienen una textura similar, pero tienen aromas diferentes. Una buena receta de fusión son espaguetis al olio con anchoas y dureup cocidos en el agua de hervir la pasta.

Hoy día, las brochetas de dureup y ternera a la parrilla, muy populares en la década de 1970, han evolucionado en variantes tan novedosas como brochetas de jamón, carne de cangrejo y espárragos, una combinación sugerente si consideramos las similitudes entre dureup y los espárragos. Incluso en Japón, ambos se comen fritos en tempura.

Hace tres años, el diario JoongAng Ilbo presentó el 17 de marzo de 2018 una receta de dureup gratinado: un plato horneado a base de dureup hervido con huevos duros picados y salsa bechamel. Los brotes de aralia son un ingrediente muy codiciado por los restaurantes de alta cocina seulitas en primavera, y para sus cocineros es un agradable reto generar creativas recetas usando ingredientes y métodos de cocción coreanos y extranjeros que ofrezcan sabores y olores de temporada.

Los brotes de aralia del árbol de angélica hervidos tienen una textura similar a la de los espárragos. Una buena receta de fusión son espaguetis al olio con anchoas y dureup cocidos en el agua de hervir la pasta.

Dureup como ingrediente de cocina
Si los brotes de aralia pudieran hablar, ¿qué dirían? Probablemente nunca preguntarían cómo fueron cocinados, pues no les importaría si la receta era coreana, italiana o francesa. Quizá podrían preguntar a los comensales, ¿sabéis cómo nos veríamos de no habernos cortado y servido en vuestra mesa?

A menudo olvidamos que la comida que ingerimos era un organismo vivo. Aunque los brotes de dureup son un ingrediente familiar para los coreanos, pocos saben cómo lucen ya convertidos en árbol. Lo mismo ocurre con los espárragos, que a menudo son solo guarnición de un bistec: casi nadie sabe cómo es una planta de espárragos ya crecida.

Afortunadamente, al cortar los brotes o los espárragos, la planta en sí no muere. Las ramas se podan tras la cosecha, y si se dejan unas cuantas, la planta vuelve a brotar en el verano. De no hacer nada, el árbol de angélica alcanzaría una altura de entre tres y cuatro metros, pero eso dificultaría el cuidado de los árboles y la cosecha de los brotes jóvenes. Al podar las ramas, adelgazar las yemas y ajustar el número de tallos, los agricultores controlan la altura del árbol y aumentan la producción de brotes frescos en primavera. Si el invernadero tiene excesiva temperatura, los brotes pueden crecen muy rápido y perder su sabor y aroma, por tanto los agricultores deben mantener siempre un nivel óptimo de temperatura y humedad.

En las tiendas los consumidores solo vemos los brotes, pero no sabemos nada del árbol de donde provienen. La próxima vez que veamos dureup servido en la mesa, sería interesante pre-guntarse cuánto sabemos sobre estos brotes.

ARTE COMPARTIDO POR UNA SOLA COREA

Tales of Two Koreas 2021 SPRING 49

ARTE COMPARTIDO POR UNA SOLA COREA

“Una casa orientada al sur, de nuevo”, una exposición de arte de una refugiada norcoreana y su mentora/terapeuta artística surcoreana, atrajo a muchos espectadores a finales de 2020. Destacó los esfuerzos por el entendimiento mutuo entre norcoreanos y surcoreanos, y sus deseos de reunificación.

La refugiada norcoreana “Koi” se autobautizó así en honor a la colorida carpa para enmascarar su identidad y expresar su libertad recién adquirida. En una pecera, rara vez los koi superan los ocho centímetros, pero en un río pueden crecer hasta 15 veces más. La joven artista usó esa metáfora para definir su llegada al “ancho y libre río” de Corea del Sur.

En diciembre de 2008, Koi dejó su hogar en Chongjin, provincia de Hamgyong del Norte y se coló en China. Una amiga próxima y sus familiares se habían establecido en Corea del Sur, y no pudo ser disuadida por las advertencias de su propia familia sobre el castigo severo que recibiría de ser capturada.

Tras muchas idas y venidas por China y Tailandia, Koi llegó a Corea del Sur – “su tierra soñada”- en marzo de 2009, personificando el viejo adagio: “el ternero recién nacido no teme al tigre”. Hoy día, consciente de los riesgos que asumió con solo 18 años, recién graduada de secundaria, asegura que no intentaría ese viaje si aún estuviera en el Norte.

Al llegar, Koi quiso estudiar bellas artes en Seúl. Para preparar el examen de acceso a la universidad acudió a Heavenly Dream School, una escuela privada alternativa para norcoreanos desplazados, en Seongnam, provincia de Gyeonggi. En 2012, Koi fue admitida en el Departamento de Arte Textil y Diseño de Moda de la Universidad de Hongik, siendo la primera estudiante de Corea del Norte de ese departamento.

“Mapa de la península de Corea abrazado por Sigma”. Shin Hyung-mee y Koi, 2020. Pintura acrílica sobre madera. 160 × 100 cm. Colaboración de Koi, refugiada norcoreana, y Shin Hyung-mee, su mentora y terapeuta de arte surcoreana, en su exposición conjunta “Una casa orientada al sur, de nuevo” (Seúl, noviembre de 2020). Usan símbolos matemáticos para expresar la totalidad de las partes.

“Unit Harmony” Koi. 2020. Tejido especial. 100 × 100 cm. Esta pieza en solitario de Koi expresa que muchos deseos de unificación eventualmente forjarán una sola Corea. La artista se inspiró en los aviones de papel con notas del pozo de los deseos.

¿Casualidad o karma?
Mientras estaba en la universidad, Koi conoció a Shin Hyung-mee, terapeuta de arte, a través de la Asociación Cristiana de Jóvenes Desertores. “Cuando conocí a Koi en 2013, sentí que tenía una brillante y positiva visión de la vida”, recuerda Shin. “En aquel entonces, ofrecía asesoramiento grupal para jóvenes refugiados, con el apoyo de la sede de la Iglesia Metodista Coreana. Sabía que Koi deseaba tomar clases particulares y desde entonces me convertí en su mentor. Koi siem-pre está agradecida por todo y trabaja sin cesar para mejorar y desarrollarse”.

Ambas artistas crearon nueve obras para una exposición conjunta organizada en Seúl del 25 al 30 de noviembre de 2020 bajo el tema “La reunificación nacional”. Fue la segunda ronda de “Una casa orientada al sur”, una serie de exposiciones lanzada en 2008 por la Universidad de Mujeres de Seúl y la Oficina de Educación de Incheon Dongbu, como proyecto de terapia artística para jóvenes refugiadas. La serie muestra el talento artístico de los participantes a través de diversos géneros como pintura, arte textil o instalaciones. La edición de 2020 fue organizada por el Minis-terio de Reunificación en Topohaus, una galería de Insa-dong, cónclave de artes y oficios en el centro de Seúl.

La exposición llevó a Koi, y su especial relación con Shin, a una escena artística más amplia. Colaboraron en tres de esas obras de arte y produjeron tres más por separado cada una.

“Un mapa de la península de Corea abrazado por Sigma”, una de las piezas conjuntas, refleja la impresión sobre Corea de estas artistas con dicho símbolo matemático. En un proyecto previo llamado “Comunicar con colores”, unió a 30 refugiados y a 29 surcoreanos, y cada uno creó un color distinto de pintura basado en su propia visión de la reunificación nacional. Esos tonos se complementaron con un “color de emoción” “Camino hacia una casa orientada al sur que recorro contigo”, una de las obras individuales de Koi, es una instalación. Evoca 50 pares de zapatillas que usó en el norte.

“Adjunté una carta a mano en cada par de zapatos para saludar a 50 de mis amigos en el Norte. Esas cartas reflejan la añoranza por mi familia y amigos, y mi deseo por la reunificación nacional”, explica. “Muchos visitantes se paraban frente a la obra y, tras leer cada carta atentamente, derramaron lágrimas. Otros dejaron notas para expresar su emoción. Para mí también fue la obra de arte destacada”.

“Unit Harmony”, otra pieza de Koi, nació de su inspiración por los aviones de papel hechos con notas de buenos deseos. Cada uno contiene un sueño diferente. Encarna la imagen de una Corea construida sobre muchos deseos de unificación, y de cómo todos esos pequeños sueños juntos conforman un sueño mayor.

Consideración y paciencia
“Long-Distance Running Track”, una pieza individual de Shin, describe el largo y duro viaje de 46 personas, algunos de entre los muchos refugiados norcoreanos a quienes conoció como terapeuta de arte.

“Ever since I was a child, long-distance running has been difficult for me,” Shin says.

“Desde niña me resultaba difícil corer largas distancias”, recuerda Shin. “Quería comparar las experiencias de los fugitivos norcoreanos, tanto los momentos peligrosos como de alivio pacífico, en su viaje hacia Corea del Sur, como si fueran corredores de larga distancia”.

En tanto “Seat”, otro trabajo en solitario de Shin, simboliza a esos refugiados cuyos recuerdos se han instalado en su corazón.

Pese a su especial relación como mentora y aprendiz, mientras trabajaban juntas Shin y Koi recordaban constantemente sus distintos valores, fruto de las diversas experiencias y entornos vividos. La comunicación, la consideración y la paciencia fueron esenciales, y tuvieron que pensar mucho en cómo integrar dos culturas diferentes.

Koi recuerda que la animó la gran cantidad de visitantes a la exposición. “Pensé que no habría muchos visitantes por el COVID- 19, pero me sorprendió que vinieran muchos más de lo esperado. Comprobé que mi talento podría ayudar a impulsar la reunificación nacional y, mejor aún, que dos artistas del Sur y del Norte pudieron participar en una actividad colaborativa en vez de hacer algo por separado. Sin duda es un buen comienzo hacia la reunificación nacional”.

La exposición fue concebida por Shin. “No lo planteamos como un único evento, sino como un programa de largo recorrido”, asegura. “Este impulso servirá de puente para un proyecto más grande y con más participantes, que permita abordar el tema de Corea del Norte de forma natural, con una visión positiva de la reunificación”.

De hecho, ya hay otra exposición programada para finales de año en una galería que gestiona el Consejo Asesor de Unificación Nacional.

“Y mejor aún, dos artistas, del Sur y del Norte pudieron participar en una actividad colaborativa en vez de hacer algo por separado. Sin duda es un buen comienzo hacia la reunificación nacional”.

“Camino hacia una casa orientada al sur que recorro contigo”, Koi. 2020. Tela, caligrafía, instalación de 50 pares de zapatillas. Cada uno de los 50 pares de zapatillas, como las que usaba Koi en Corea del Norte, contiene un saludo manuscrito a sus amigos del Norte.

Cuando la terapeuta de arte Shin Hyung-mee (izda.) y su aprendiz de Corea del Norte, Koi, trabajan juntas, a menudo afloran sus diferentes valores. Creen que la comunicación, la consideración y la paciencia son esenciales para colaborar.

Pasos hacia un sueño
Actualmente, Koi está estudiando una maestría en negocios de moda en la Universidad de Hongik y trabaja para una organización relacionada con la moda. En 2016, definió y participó en una exposición grupal de nueve jóvenes artistas sur y norcoreanos en Common Ground, el primer centro comercial de Corea del Sur hecho de contenedores, bajo el patrocinio de Kolon Group. Su sueño es convertirse en una influyente experta en el sector de la moda y el mundo artístico-cultural, para desempeñar un papel útil en la reunificación.

Shin ha tenido una estrecha relación con refugiados desde 2004. Todo comenzó al conocer a un niño norcoreano mientras trabajaba como voluntaria para Médicos sin Fronteras. Como terapeuta de arte, también ayudó a la recuperación psíquica de los desertores a través de Hanawon, una instalación gubernamental para reeducación. Tras estudiar bellas artes en la Universidad de Ohio, en Estados Unidos, hizo un master en terapia artística en la Universidad de Mujeres de Seúl.

Ahora, Shin realiza un programa de doctorado sobre arte terapia clínica en la Universidad CHA, y prepara diversas actividades para crear conciencia sobre la tarea pública de ayudar a los norcoreanos desplazados a llevar una vida plena en el Sur.

La odisea de un tesoro nacional

Focus 2021 SPRING 41

La odisea de un tesoro nacional

“ Sehando” (Una escena de invierno), quintaesencia de la pintura literaria coreana, llegó al Museo Nacional de Corea el año pasado, tras un largo y sinuoso recorrido a través de la historia. Por fin, esta obra maestra del siglo XIX del calígrafo y erudito Kim Jeong-hui (1786-1856) halló un hogar permanente de dominio público.

Para comprender y apreciar “Sehando”, primero hay que distinguir tan invaluable pintura del pergamino en el que está montada. La pintura mide 70 cm de largo, pero 1.469,5 cm al desplegarla del todo. La historia sobre cómo esa pintura, Tesoro Nacional Nº 180 de Corea, se volvió tan desproporcionada, comienza con Kim Jeong-hui, un estudioso considerado el mejor calígrafo de la nación, e incluye cruces de fronteras y cambios de propiedad.

A finales del siglo XVIII, cuando Kim nació en una familia adinerada vinculada a la casa real, el conocimiento práctico había comenzado a florecer entre algunos eruditos, allanando el camino a la modernización. En el siglo XIX, la dinastía Joseon estaba sumida en el caos: una sucesión de infantes eran entronizados, mientras sus parientes maternos dominaban los asuntos estatales. Nuevas ideas y religiones, como el aprendizaje práctico (silhak) o el catolicismo, fueron rechazadas por la clase dominante conservadora. Desde el poder purgaron enemigos por apoyar pensamientos o religiones “subversivas”.

En 1840, a la edad de 55 años, Kim se convirtió en víctima de esa agitación política y fue desterrado al lugar más remoto y severo: la isla de Jeju. En aquella yerma (entonces) isla frente a la costa sur, pasó detenido en casa ocho años y cuatro meses.

“ Sehando” de Kim Jeong-hui (1786-1856). 1844. Tinta sobre papel. 23,9 × 70,4 cm. Museo Nacional de Corea. “ Sehando”, designado tesoro nacional de Corea, es la pintura literaria más célebre de la dinastía Joseon. Kim Jeong-hui, distinguido erudito y calígrafo, describió la desolación de la isla de Jeju, donde vivía en el exilio. A la izquierda de la pintura (montada en pergamino) Kim aprecia la incondicional amistad de su alumno Yi Sang-jeok, citando un pasaje de “Las Analectas de Confucio”.

“Maestro Wandang junto al mar con sombrero de bambú” de Heo Ryeon (1808-1893). Siglo XIX. Tinta y color sobre papel. 79,3 × 38,7 cm. APMA, Museo de Arte Amorepacific. Heo Ryeon, destacado paisajista de la dinastía Joseon tardía, representó a su maestro Kim Jeong-hui en su destierro en la isla de Jeju. El motivo de la pintura fue tomado de “Dongpo con sombrero de bambú y zuecos”, retrato del poeta chino Su Shi al que Kim admiraba.

Exilio en la isla de Jeju
Como eminente erudito confuciano, Kim estaba bien versado en poesía, caligrafía y pintura, las tres habilidades principales que los hombres de letras debían poseer. Bajo el pseudónimo de Chusa, creó un estilo de caligrafía llamado Chusache.

Durante el exilio, Kim luchó contra una constante enfermedad y contra la desesperación de perder a su esposa. La caligrafía y la pintura le sirvieron como vía de escape, y también las noticias de actualidad y los libros que su alumno, el traductor gubernamental Yi Sang-jeok (1804-1865), compraba en sus viajes a China.

En muestra de gratitud, Kim pintó “Sehando” en 1844 y se lo regaló a Yi. La pintura representa una humilde choza flanqueada por un pino retorcido y tres árboles de vida silvestre en el desierto, rodeados de un espacio vacío. La técnica del arbusto seco de Kim predomina la escena. A la izquierda, citaba a Confucio: “Cuando el año llega frío, sabemos que el pino y el ciprés son los últimos en perder sus hojas” (Las Analectas, Libro IX “Tsze Han”, Capítulo 27; traducción de James Legge). El nombre de la pintura deriva de este pasaje, pues “Sehan” alude al “frío intenso en torno al Año Nuevo Lunar”. Con el frío invierno como metáfora de su solitaria vida de exiliado, aparentemente Kim buscaba transmitir que las dificultades no arruinarían su amistad con Yi.

El rollo horizontal de “Sehando”, unos 14,7 metros, contiene comentarios de 16 intelectuales chinos. Kim Jeong-hui presentó el cuadro a su alumno Yi Sang-jeok, quien lo llevó a Beijing e invitó a intelectuales chinos a comentarlo.
Los intelectuales chinos apreciaron el simbolismo de la pintura y enfatizaron la importancia de mantenerse fiel a los principios ante las circunstancias difíciles.
Kim Jeong-hui adjuntó una hoja de papel a la izquierda de la pintura para expresar sus sentimientos en el exilio y la tremenda gratitud hacia su alumno Yi Sang-jeok.
En 1914, el tercer propietario de la pintura, Kim Jun-hak (1859-?), escribió el título “Sehando de Wandang” en cinco caracteres de chino clásico en una hoja aparte, y lo pegó en el lado derecho. Debajo escribió un poema con sus impresiones sobre la pintura.



El largo viaje
Yi se preparaba para partir hacia China cuando recibió “Sehando”. Se llevó el cuadro de viaje y, tras llegar a Yanjing (Beijing), lo mostró a 17 intelectuales chinos. Dieciséis de ellos aceptaron comentarlo y más tarde adjuntaron esos escritos al pergamino. Básicamente enfatizaban la dificultad y la importancia de mantenerse fiel a los principios. Un siglo después, los coreanos agregarían sus propios comentarios, pero antes la pintura emprendió un largo y difícil viaje.

El propio alumno de Yi heredó la pintura, y luego pasó a su hijo. Después cambió de manos unas veces más antes de llegar al erudito japonés Chikashi Fujitsuka (1879-1948) durante el periodo colonial nipón a principios del siglo XX. Como profesor de filosofía china en la Universidad Imperial de Keijo, precursora de la Universidad Nacional de Seúl, a Fujitsuka le preocupaba el legado de Kim, quien con frecuencia surgía en los escritos de los eruditos chinos Qing. Cuando Fujitsuka regresó a Japón en 1940, se llevó “Sehando” junto con su amplia colec-ción de objetos sobre Kim.

A finales de 1944, un calígrafo coreano que estudiaba la obra de Kim, Sohn Jae-hyeong (1903- 1981), fue a Japón con la esperanza de recuperar la pintura. Durante dos meses suplicó a diario hasta que Fujitsuka finalmente accedió, sin exigir ningún pago, al considerar que Sohn merecía quedarse con “Sehando”. Fue algo fortuito. Tres meses después, en marzo de 1945, unas bombas estadounidenses calcinaron la colección de Fujitsuka.

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial y Corea recuperó su libertad, en agosto de 1945, Sohn lo celebró pidiendo a tres distinguidos académicos coreanos que escribieran algo sobre “Sehando”. Mostraron una alegría abrumadora por la independencia de la nación y porque Sohn hubiera recuperado la pintura de Japón. Entonces, Sohn volvió a montar la pintura en el actual pergamino de seda, con grandes espacios en blanco. Presumiblemente, esperaba contar con más escritos, pero no agregaron más.

Al precisar dinero para postularse a la Asamblea Nacional, Sohn empeñó “Sehando” en 1971, que pasó a ser propiedad de Sohn Se-ki (1903-1983), un hombre de negocios de Kaesong (Gaeseong) que había hecho fortuna comerciando con ginseng. Aunque tienen el mismo apellido, no son parientes. El hijo mayor de Sohn Se-ki, Sohn Chang-keun, fue el siguiente en heredar la pintura. Donó cientos de obras de arte y bienes culturales al Museo Nacional de Corea en 2018, pero en el último minuto decidió quedarse con una sola obra de arte: “Sehando”. Su apego a la pintura era demasiado fuerte. En febrero de 2020 finalmente cedió. A finales de año, el gobierno otorgó a Sohn y a otras 12 personas la Orden del Mérito Cultural por sus contribuciones a proteger el patrimonio cultural.

Sohn fue el único condecorado con la Orden Geumgwan (Corona de Oro), un gran honor que rara vez se recibe en vida. La Administración de Patrimonio Cultural señaló que casi todas las invaluables propiedades culturales donadas por Sohn poseían categoría de Tesoro o de Tesoro Nacional. Al donar “Sehando”, Sohn lo convirtió en “un activo común de todos los coreanos”, mejorando el acceso público al patrimonio cultural.

Kim Jeong-hui pasó sus últimos años en Gwacheon, provincia de Gyonggi. Allí se ubica el Museo Chusa, con miles de materiales de investigación de Fujitsuka, donados por su hijo, Akinao Fujitsuka, que incluyen manuscritos del propio Kim.

“Cuando el año llega frío, sabemos que el pino y el ciprés son los últimos en perder las hojas”.

El media-artist francés Jean-Julien Pous plasmó una interpretación moderna de “Sehando” en su vídeo en blanco y negro, “Winter Time”.

En el siglo XX, tres distinguidos coreanos agregaron sus comentarios en el tramo final del pergamino.
Al final del extenso rollo hay un elogio de Jeong In-bo (1893-1950), historiador y periodista coreano. Jeong expresó su compasión por Kim Jeong-hui y su alegría al recuperar tanto la pintura como la independencia de la nación.
Oh Se-chang (1864-1953), político y activista independentista, elogió el coraje del calígrafo Sohn Jae-hyeong, quien salvó a “Sehando” del peligro. Sohn fue a Tokio en 1944, en el apogeo de la Segunda Guerra Mundial, y convenció al propietario del cuadro, Chikashi Fujitsuka, de retornarlo a Corea.
Zhang Mu (1805-1849), erudito chino y autor de “Registro de una vida nómada en Mongolia”, dejó un comentario a modo de carta para Kim Jeong-hui.



Interpretación de un artista francés
En noviembre de 2020, el Museo Nacional de Corea inauguró la exposición “Después de cada invierno llega la primavera: días invernales y momentos memorables”, primera muestra integral de la obra de “Sehando” desde 2006 (puede verse hasta el 4 de abril de 2021).

En la exposición, un vídeo en blanco y negro de 7 minutos titulado “Winter Time” presenta la pintura del artista. Resalta la soledad con imágenes del viento y las olas de la isla de Jeju, una araña que teje su tela sin cesar, un espeso bosque de pinos, etc.

“La pintura ‘Sehando’ me despierta muchas emociones, pero prima la sensación de soledad”, destaca Jean-Julien Pous, el artista mediático que produjo el vídeo. “Ese sentimiento sin duda se ve agravado por el COVID-19, que nos hace sentir aún más solos, incluso en una gran ciudad”.

Un agudo sentido de la estética impregna el vídeo, que podría considerarse un comentario más sobre la pintura del artista francés del siglo XXI. “Sehando”, fuente de inspiración de muchos en su largo viaje de casi dos siglos desde Corea a China y Japón y luego de vuelta, ha sido reinterpretado en un nuevo formato artístico en la era digital.

2020: solo ojos cansados y cautelosos

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2020: solo ojos cansados y cautelosos

A medida que nos embarcamos en los primeros meses de 2021, podemos comenzar a mirar atrás hacia un año repleto de grandes trozos de tela que cubren narices, bocas y mejillas, dejando asomar solo dos ojos que observan ansiosos por cada rostro. Lo que inicialmente sentimos como parte de una pesadilla se ha convertido en una rutina más de nuestra vida diaria, tanto que resulta escalofriante como ejemplo de la capacidad humana para adaptarse a la desgracia.

Antes, la palabra “máscara” hubiera evocado a la clásica novela “El hombre de la máscara de hierro”, a las máscaras de madera pintada que se usan en el teatro tradicional, o incluso a las máscaras de plumas de un baile de máscaras. Forzado a pensar en algo menos habitual, podría haber imaginado a estudiantes enmascarados en una protesta inundando un campus universitario o marchando por las calles.

© Noticias Yonhap

La contaminación industrial, el polvo amarillo y los patrones de viento globales han conspirado durante años para obligar a los coreanos a usar mascarillas faciales y reducir su exposición al aire libre. Yo mismo comencé a usar regularmente una máscara KF94 al salir por la ciudad. De hecho, parece que las medidas preventivas de Corea contra las amenazas del esmog han sido un factor de nuestro relativo éxito contra la pandemia de COVID-19.

Seguramente, dentro de unos años recordaremos la primavera de 2020 con una punzada: un periodo de ansiedad donde la gente esperaba en colas interminables a la puerta de cada farmacia, mostrando su identificación para recibir las mascarillas asignadas a cada persona.

En tanto, las mascarillas también se han convertido en una especie de norma social. En la actualidad, ampliamente se entiende que son el medio más eficaz de proteger a las personas sanas de los portadores asintomáticos o levemente sintomáticos que caracterizan al nuevo coronavirus. Incumplir este “deber” de ir enmascarado en público en todo momento conlleva el riesgo de ser multado. Las mascarillas son ahora algo más que una elección personal: se han convertido en una necesidad mayor para el “bienestar público”.

La cultura de las mascarillas ha evolucionado rápidamente, primero con distinciones entre “KF Sanitarias” y “KF-AD Anti-gotas” de uso en el verano, y luego con la introducción de varios accesorios, como correas para permitir que una mascarilla pueda ponerse y quitarse rápidamente. También ha surgido una nueva clase de clientes que parece preferir las mascarillas que marcan tendencia en vez de las que garantiza la máxima protección.

“¡Mírame a los ojos!” Recientemente, ha habido un aumento repentino de “mujeres con ojos intensos”. Si hablamos de productos para las partes del rostro que quedan ocultas por la máscara, las ventas de maquillaje se han desplomado; pero en cambio dicen que el delineador y la sombra de ojos o el rímel vuelan de los estantes. Ojos aparte, ¿qué pasa con la liberación de la nariz y la boca? ¿Cuándo podrán volver a ser vistos nuevamente, permitiéndonos ver los rostros completos y brillantes de nuestros vecinos una vez más?

People

Laure Mafo BAJO EL HECHIZO DEL PANSORI

In Love with Korea 2021 SPRING 43

Laure Mafo BAJO EL HECHIZO DEL PANSORI No todo el mundo tiene la suerte de saber exactamente lo que desea en la vida. Laure Mafo sí. Solo tuvo que escuchar pansori una vez para saber que había encontrado su vocación. Sin dudarlo, decidió venir a Seúl, donde ahora perfecciona sus habilidades en ese género de música vocal tradicional coreana, con la esperanza de poder interpretarlo ante el mundo. Cuando Laure Mafo trabajaba para Samsung Electronics en París, soñaba con comprar una casa y convertirla en guardería infantil hasta que vio una actuación de pansori. “Fue increíble. Fue amor a primera vista”, recuerda. Hipnotizada por la canción narrativa tradicional coreana, se halló sonriendo durante la actuación mientras pensaba: “Esto es bueno, muy bueno. Esto es lo mío”. Tras la actuación se acercó a la cantante Min Hye-sung para preguntarle sobre cómo aprender pansori. Min, que había interpretado un extracto de “Chunghyangga” (Canción de Chunhyang), basado en una famosa historia de amor entre un niño noble y una niña plebeya, le explicó que Corea era el mejor lugar natural para comenzar. Impulsivamente, Mafo, estudiante universitaria de contabilidad y fan del K-pop, le preguntó: “Si voy a Corea, ¿me enseñarías?”. En 2017, tras dos años de preparativos y de convencer a su familia y amigos de que no estaba loca, Mafo llegó a Seúl. Min la advirtió que aprender le llevaría 10 años como mínimo, pero para aliviar la preocupación de su madre, Mafo dijo que “lo intentaría solo por un año”. Aunque no era particularmente aventurera, tampoco era aprehensiva. “Tan solo lo sentí”, explica. Según lo prometido, Mafo comenzó a aprender con Min, experta en el arte de cantar “Heungbuga” (Canción de Heungbu), una de las cinco obras principales de pansori y pieza designada como Importante Patrimonio Cultural Inmaterial de Corea. Había mucho que aprender, y como la narración es fundamental para pansori, comprender la letra es crucial. Eso la llevó a aprender coreano y chino escrito como primer paso. La búsqueda de Laure Mafo para ser intérprete de pansori no solo precisa arduas horas de aprender técnicas de género narrativo musical, sino también un intenso estudio del idioma coreano para comprender las canciones y afinar su pronunciación al nivel nativo. Práctica y más práctica Antes del COVID-19, la práctica, los conciertos ocasionales y las apariciones en televisión llenaban los días de Mafo, generalmente de 11 a.m. a 9 p.m. Ella siente que tiene que esforzarse el doble que otros; que articular las letras es una lucha, y mucho más comprender su significado. Para pronunciar correctamente, una vez practicó con un bolígrafo en la boca durante una semana. “Quizá no logre cantar como los coreanos nativos, pero quiero ser profesional”, comenta Mafo, de 36 años, con voz profunda y resonante. En su incipiente carrera, un hito memorable sucedió en 2018, cuando cantó en el Palacio del Elíseo en París para conmemorar la cumbre entre el presidente coreano Moon Jae-in y el presidente francés Emmanuel Macron. Pero esta ciudadana francesa nacida en Camerún considera aún más especial otro momento de 2019, cuando actuó en la Embajada de Corea en Yaundé, la capital de Camerún, con su maestra. Entre el público estaban sus familiares y otros dignatarios locales. “Mi madre dijo que en realidad no pudo verme actuar”, comenta Mafo. “Solo observaba a las otras personas para ver su reacción. Estaba muy orgullosa”. La historia de cada canción y los mensajes subyacentes atraen a Mafo. Su favorito es “Heungbuga”, un cuento popular sobre un hermano menor, pobre pero de buen corazón, y su codicioso hermano mayor. “Habla de la familia. Cada familia tiene distintos problemas. La mía también, pero comparto el mensaje de que ser bueno tiene su recompensa”. Su objetivo final no es solo dominar “Heungbuga”, sino interpretar la pieza completa de tres horas, con suerte por todo el mundo, y también enseñar pansori a los niños. Quiere ayudar a los niños a expresarse a través de esta música, que tanto la ha ayudado a ella. “En París, la mayor parte del tiempo estaba deprimida. No sé por qué, no podía expresar mis sentimientos”, afirma. “Pero al cantar pansori, siento que mi mente se despeja. Algún día, quiero enseñar a mis hijos esta hermosa música”. Esto lleva a Mafo a pensar de nuevo en su madre, con la que habla a diario. Cada vez, ella le pregunta si ya ha encontrado a un buen hombre. Y cada vez ella responde: “Todavía no”. Como embajadora honoraria de la Fundación Corea-África, a Mafo le gusta usar un hanbok pues refleja tanto sus raíces de Camerún como su cultura coreana de adopción. Su traje típico coreano combina una chaqueta de diseño camerunés único con una falda roja de estilo tradicional. Año de pandemia El año 2020 fue especialmente difícil para Mafo. No se permitían actuaciones y por su visa no podía hacer otro trabajo fuera de las artes. Intenta llegar al público en línea a través de su propio canal de YouTube, “Laurerang Arirang (Arirang con Laure)”, y del canal de su maestra, “Bonjour Pansori”, traduciendo las clases de ésta al francés. Pero sin actuaciones no hay ingresos. Aún así, Mafo se considera afortunada. La casera de su pensión la ayuda mucho, pues renunció al alquiler y se ocupa de lo básico. Incluso regaló a Mafo un hanbok (traje típico coreano) para salir a escena. Mafo la llama “eonni”, que significa “hermana mayor”. A veces, todavía le desconciertan las relaciones y el lenguaje “formal” coreano, pero por lo demás asegura que su experiencia en Corea ha sido positiva, gracias a su buena gente. “Mis amigos coreanos de París también me ayudaron con tareas básicas, como hallar un lugar para vivir y abrir una cuenta bancaria”. Echa de menos delicias francesas como la raclette de queso y los éclairs, pero ya ha encontrado su propia comida favorita coreana: la sopa de caldo de hueso de buey, un plato popular para la resaca que le encanta, aunque no beba. Y no todo fue sombrío en 2020: Mafo logró su ansiado objetivo de ser admitida en la prestigiosa Universidad Nacional de Artes de Corea. Estaba encantada, aunque un poco preocupada por “volver a ser estudiante y tener que traducir todo”, aunque su verdadera preocupación es pagar la matrícula. Por primera vez en su vida, dice, se encuentra en apuros económicos. “Cuando actúo, quiero que mi público me vea como cantante de pansori, no como un extranjero cantando pansori”. Sin vuelta atrás Aún así, Mafo no se arrepiente en absoluto, y solo una vez cuestionó su elección. Fue durante el primero de sus campos de entrenamiento intensivo de pansori, dos veces al año, el llamado “san gongbu” (literalmente “estudiar en las montañas”). “Pensé que iba a morir. Comenzaba a las 5 a.m. y practicábamos todo el día. Practica y come, practica y come”, recuerda. “Me decía a mí misma: ¿Qué estoy haciendo aquí? Pero luego fue como… Vaya, mi pansori realmente ha mejorado”. Admite que los campos de entrenamiento de montaña fueron cruciales para adquirir la voz adecuada y complejas técnicas. Para Mafo cantar pansori en francés es otro desafío, y a veces mezcla coreano y francés, reto aún más difícil. “Cuando cantas en coreano, las técnicas son diferentes”, explica. “Cuando canto en coreano es como una historia, pero en francés es como una canción. Ahora estoy trabajando el lado francés, para que también parezca una historia”. Pero al margen del idioma, parece cristalizar sus esperanzas en esta declaración: “Cuando subo al escenario, quiero que mi público me vea como una cantante de pansori, no como una extranjera cantando pansori”. Este año, espera poder actuar nuevamente. También pretende dominar “Heungbuga” y pasar a una pieza menos conocida llamada “Sugyeong nangjaga” (Canción de la doncella Sugyeong). Es una historia de amor que hoy solo interpreta un puñado de cantantes, y uno de ellos es Min Hye-sung. “Si solo una persona tuviera algún día la misma sensación que tuve al oír cantar a mi maestra por primera vez, si solo uno dijera: ‘Vaya, yo también quiero aprender eso’, sería increíble”, concluye Mafo.

“El Arirang más triste y bello del mundo”

Interview 2021 SPRING 46

“El Arirang más triste y bello del mundo” Célebre cantante de jazz con fuertes vínculos europeos, Youn Sun Nah posee una larga y activa carrera. Al pasar más tiempo en Corea por la COVID-19, pudo colaborar con músicos de otros países en el álbum “ARIRANG, The Name of Korean vol. 8”, lanzado en diciembre de 2020. Nah Youn-sun, directora musical de “ARIRANG, The Name of Korean vol.8”, álbum que explora interpretaciones contemporáneas de la típica canción popular coreana, con el intérprete de geomungo Heo Yoon-jeong en un estudio de grabación. Lejos de ser un obstáculo, trabajar en remoto permitió una mayor concentración a cada músico y mejorar el sonido del álbum. Para Nah Youn-sun el tema “Arirang” invita a reiniciarse en tiempos difíciles. Al ver a Youn Sun Nah en el escenario, uno siente que esta cantante es un instrumento único e incomparable. Las melodías que fluyen sobre su público son delicadas y agudas y se filtran en el corazón de cada oyente. “Momento Mágico”, “Asturias”, “Breakfast in Baghdad” o “Hurt”, son excelentes oportunidades de experimentar la ingeniosa música que Nah puede crear con sus cuerdas vocales. Reconocida como una de las cantantes de jazz más importantes de Europa, Nah encabeza regularmente escenarios en los festivales de jazz más prestigiosos del mundo, y posee numerosos galardones, incluyendo el de Oficial de la Orden de las Artes y las Letras del Ministerio de Cultura de Francia. Desde que en 2008 firmó con el sello discográfico alemán ACT y luego con el sello estadounidense Warner Music Group en 2019, Nah ha dejado sentir su superlativa presencia. Más que la música blues estadounidense, “Arirang”, la canción folclórica coreana más conocida tanto en Corea como en el extranjero, parece ser la arteria principal de influencia de esta vocalista de jazz con sede en París. “Cuando canto una triste chanson francesa, siento que mi interpretación es mucho, mucho más triste que la original”, explica. “La forma de ser de los coreanos es conocida: cuando perdemos a alguien próximo lloramos como si se acabara el mundo. En cierto modo, he llevado esa sensibilidad a mis canciones”. El séptimo y octavo álbum de Nah, titulados respectivamente “Same Girl” y “Lento”, incluyen versiones de “Arirang”, tema que también cantó en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014. Esta vez asume el papel de directora musical en “ARIRANG, The Name of Korean vol. 8”, completamente estructurado en torno a esa canción folclórica que históricamente ha tenido infinitas variaciones. Con treinta y cinco minutos de duración, el álbum incluye seis nuevas versiones de “Arirang”, cada una con artistas de diferentes países, como la pieza de la intérprete de gayageum Kyungso Park y el saxofonista británico Andy Sheppard, o la de Yoon Jeong Heo, intérprete de geomungo, con el trompetista noruego Mathias Eick. ¿Qué diferencia esta versión de “Arirang”? Como sabe, el año pasado fue especialmente difícil para todos por la COVID-19. Músicos, productores, agencias – todos sufrimos terribles dificultades al desaparecer las actuaciones en directo, pero ninguno dijo: “Se acabó”. En cambio, nos envolvía el lema “Mantente creativo”. Aprendí mucho de esa actitud positiva. No quería cantar un “Arirang” alegre y brillante, de esperanza inventada, así que animé a todos a hacer el “Arirang” más triste y bello del planeta, captando el mundo como es hoy en realidad. Todos accedieron y se lanzaron a esa tarea, y en última instancia el proceso de crear este álbum fue bastante terapéutico para todos. ¿Con qué tipo de músicos quería trabajar? Quería músicos que estuvieran abiertos a colaborar y que fueran capaces de entender lo que realmente es “Arirang”. Andy Sheppard, por ejemplo, ya había trabajado con Park Kyung-so una vez en el “K-Music Festival” de Inglaterra. Y con Mathias Eick hicimos una gira juntos como dúo, así que sé que posee múltiples habilidades como instrumentista. Puede tocar trompeta, bajo, batería, piano… y hasta instrumentos electrónicos. Durante años de frecuentes giras por Europa, Nah ha jugado un rol clave al establecer “Arirang” en el repertorio de jazz. Por ejemplo, en su álbum de 2017 “Good Stuff”, el finlandés Iiro Emil Rantala (piano) y el sueco Ulf Wakenius (guitarra) incluyeron un tema titulado “Seoul”, basado en la melodía de la versión regional de Miryang de “Arirang”. Y a principios de la década de 2000, Wakenius se familiarizó profundamente con las versiones de “Arirang” de Miryang, Jindo y Jeongseon mientras trabajaba estrechamente con Nah.] ¿Cómo perciben los músicos extranjeros “Arirang”? Primero, les suele gustar mucho la melodía en sí. En realidad, interpreté todas las diferentes versiones regionales de “Arirang” para Samuel Blaser, un trombonista suizo que colaboró en “ARIRANG-19” con el dúo CelloGayageum. Estaba tan impresionado ante tantas versiones que dijo sentirse repleto de inspiración y me envió un verdadero torrente de reinterpretaciones. ¿De dónde procede esa fuerza? Considero que es inherente al minyo o canción popular. Y para los extranjeros es novedoso. Es como descubrir un tipo de música totalmente nuevo, y puede despertar un interés muy fuerte. “Arirang” tiene huesos simples, pero hay algo singular en sus ritmos. Eso hace posible que cada uno experimente lo que más le interese, y más aún si hablamos de músicos de jazz. Después de todo, si un músico de jazz siente cien cosas diferentes, puede expresarlas de cien formas diferentes, una por una. Les interesaron mucho los ritmos irregulares, con 5 o 7 tempos. Este álbum se hizo a distancia. ¿Supuso un problema? Por la pandemia todos estábamos físicamente muy distantes y era imposible reunirnos. Así que empezamos por los músicos coreanos, cada uno creando y grabando nuevas interpretaciones de “Arirang”. Ellos enviaron su trabajo, bien directamente o a través de mí, a sus colaboradores en el extranjero por internet (correo electrónico, messenger o redes sociales). Entonces, esos músicos en la lejanía escuchaban el archivo y enviaban sus arreglos. Naturalmente, no fue algo fácil ni de una vez. Repetimos el proceso muchas veces, reelaborando cada pieza de arriba a abajo hasta que todos estuvieron satisfechos con el resultado. Pero salvo por la diferencia horaria, fue como cualquier otro proceso de composición colaborativa. Incluso en algunas de las piezas hice yo la remasterización final. ¿Cómo fue 2020 sin sus giras habituales? Bueno, nunca había podido pasar tanto tiempo con mis padres. Antes, mi casa en Corea era casi como un hotel donde pasaba cortos periodos antes de irme de nuevo. Para ser honesta, también tuve cierta depresión y ansiedad. De la nada surgían pensamientos como: “¿Hasta dónde he llegado realmente en mi vida?”. Soy bastante sensible en y conjunto la situación me afectó mucho. Algunos amigos cercanos me comentaron que, en tiempos como estos, las redes sociales podían ser una buena herramienta, pero nunca recurrí a ellas. Al comenzar la pandemia, en vez de escuchar música me enfoqué en limpiar, ordenar y pasar tiempo con mis padres. Cuando empecé a escuchar música de nuevo, básicamente redescubrí la música europea. De algún modo, sentía cada álbum como la banda sonora de una película. Si bien antes había sentido euforia al escuchar a Stevie Wonder o a Herbie Hancock, sentada en mi propia casa escuchando lentamente muchos álbumes en su totalidad, comprendí cómo la música también puede contar una historia larga y completa. Por supuesto, ese arco narrativo es algo que siempre se valora al elegir los temas, pero este álbum fue una oportunidad real para comprender, a un nivel más profundo, su importancia. También fue un período en el que volví a sentir cuánto poder curativo real puede hallarse en el arte y la música. Al coordinar este álbum, les dije a todos: “No hagáis temas cortos. Hacedlos lo más largos posible, decid hasta la última cosa que queráis decir”. Colaboradores de “ARIRANG, The Name of Korean vol. 8”: (izda., primera fila) el músico de geomungo Heo Yoon-jeong, el baterista Michele Rabbia (Italia), el saxofonista Andy Sheppard (Inglaterra), el vocalista de minyo de Gyeonggi Kim Bora (Corea); (segunda fila) el acordeonista Vincent Peirani (Francia), el intérprete de geomungo Heo Yoon-jeong, el flautista Joce Mieniel (Francia), el intérprete de daegum Lee Aram (Corea); (tercera fila) el vocalista de pansori Kim Yulhee (Corea), el intérprete de gayageum Park Kyungso (Corea), el trompetista Mathias Eick (Noruega) y el percusionista Hwang Min-wang (Corea). Faltan el dúo coreano Cello- Gayageum y trombonista suizo Samuel Blaser. “A rirang tiene huesos simples, pero hay algo singular en sus ritmos. Eso permite que cada músico experimente lo que más le interese, y más aún si hablamos de músicos de jazz”. Este álbum podría ser un buen acompañamiento para actividades como yoga o entrenamientos en casa. Eso podría estar bien, pues no requiere total concentración para escucharlo. Es música agradable para fregar platos o estar ocioso por casa, incluso sin hacer nada en absoluto. Pero a aquellos que tengan tiempo y espacio, les recomiendo profundizar y escucharlo con plena atención. Entonces, casi podrán sentir como si siguieran el arco narrativo de un largometraje. ¿Cuáles son sus planes para 2021? Estoy preparando mi segundo álbum con Warner Music. Será mi undécimo álbum, y espero comenzar pronto a trabajar en él en Nueva York y en Los Ángeles, para entrar al estudio de grabación en abril. He estado considerando volver a los temas acústicos, pero aún no he decidido nada. Estoy buscando nuevos formatos. Y si la situación de la COVID-19 mejora, tengo unas diez actuaciones en Europa para marzo. Sinceramente espero que este año traiga días más felices para todos los músicos, los artistas y la gente en general.

Felicidad con un simple toque

An Ordinary Day 2020 WINTER 42

Felicidad con un simple toque Lim Chun-sik lleva 43 años friendo kkwabaegi (rosquillas retorcidas) en un mercado callejero tradicional en Seúl. Para él, cada día es tan simple y sabroso como las delicias que vende a largas colas de clientes. Lim Chun-sik lleva más de 40 años vendiendo kkwabaegi en el mercado Yeongcheon, Seúl. Tras amasar la masa hace hebras finas, las lanza al aire y las convierte en una rosquilla retorcida en un abrir y cerrar de ojos. El mercado de Yeongcheon no está entre los mercados tradicionales famosos de Seúl. Su apogeo acabó cuando un paso elevado y una remodelación engulleron la zona de Independence Park, reduciendo considerablemente el mercado, otrora en expansión. Aún así, quedan algunas entrañables tiendas, y una de ellas atrae tanto a trabajadores del barrio como a vecinos de distantes apartamentos de gran altura. A la entrada del mercado, con las puertas abiertas de par en par, hay una pequeña tienda llamada Darin Kkwabaegi (Maestro artesano en rosquillas retorcidas). Podría sonar jactancioso, considerando que cientos de puestos venden kkwabaegi en la capital. Pero un bocado de las que ofrece Lim Chun-sik, su propietario, suele bastar para convencer a cualquier fan de las rosquillas de que “maestro” no es un eufemismo. En el desvío del mercado resuena una voz de la tienda de Lim que saluda, toma pedidos y llama al próximo cliente. La escena parece animar a todos, tanto a los que aguardan largas filas esperando turno o los que muerden sus kkwabaegi con satisfacción, como a los espectadores que disfrutan la escena. Kkwabaegi se prepara enrollando masa de harina larga y delgada, doblándola por la mitad y retorciendo ambos extremos, casi como una cuerda que luego se fríe en aceite. Sus raíces se remontan al mahua, una delicia tradicional horneada de la antigua China. Al ser una especialidad de Tianjin, en el norte de China, hallar mahua tradicional es bastante difícil. Dicen que los coreanos étnicos de Yanbian, en el noreste de China, comenzaron a fermentar la masa con alcohol o levadura, creando una versión más suave llamada tarae-tteok, literalmente “pastel de madejas”. Y en Corea les agregaron azúcar, enfatizando su dulzura. Algunas personas separan el kkwabaegi, fuertemente retorcido, con los dedos antes de comerlo, y otros lo muerden entero. Pero de cualquier forma, es una delicia. Desde que Lim salió en el documental semanal de televisión de SBS “Master of Living”, la cola de clientes es cada vez mayor en su tienda de rosquillas. Trabajar desde los 13 Darin Kkwabaegi es fruto del esfuerzo familiar. Junto a Lim trabajan su esposa, su hijo, su nuera y su hermano menor. El letrero de la tienda dice “Un legado de 42 años”, pero eso cambió en 2019, y en 2021 marcará su 44 aniversario. Lim, el mayor de cuatro hijos de la provincia de Jeolla del Sur, perdió a su padre en sexto grado. Para ayudar a su madre, que intentaba mantener sola la casa, partió hacia Seúl al terminar la primaria. A la edad de 13 años, Lim empezó a trabajar y nunca regresó al aula. Terminó en el mercado Yeongcheon, donde un amigo de su ciudad natal tenía una tienda de twigim (buñuelos). “Originalmente este era el callejón tteok (pastel de arroz)”, explica Lim, señalando la línea de su tienda. “Todo eran tiendas de tteok o de twigim. Entonces un día alguien trajo un kkwabaegi y me dijo: ¿Y si pruebas? Fue escuchar eso y comenzar a hacerlos. Entonces no había ninguna tienda de kkwabaegi. Fue antes de que se volvieran populares, pero aquellos que las probaban, decían: son dulces y saladas, sabrosas, fáciles de digerir, etc.” Lim y su amigo trabajaron 10 años juntos y finalmente, en 1977, Lim abrió su propio negocio. Se quedó en el mercado de Yeongcheon solo porque le era familiar. Antes era mayorista. Trabajaba desde antes de amanecer haciendo kkwabaegi que ponía en cajas, que por la mañana recogía un repartidor para llevarlas a un restaurante provisional cerca de un comedor escolar y de una obra en construcción próxima. Pero ese trabajo tan duro, consumía veinte sacos diarios de harina de 20 kg, le desgastaba. Por suerte para su salud, el restaurante y la cantina cerraron, y Lim comenzó a vender a particulares. Sus rosquillas recién hechas triunfaron y rápidamente llegaron los clientes habituales. En poco tiempo, el boca a boca se extendió y muchos amantes de las rosquillas venidos de lejos se unieron a la cola. Para garantizar la calidad y por gusto, Lim come tres o cuatro kkwabaegi al día. “Primero porque es sabroso, y también para ver si quedó bien o necesita algún retoque. La cantidad de sal, la cantidad de azúcar, la cantidad de agua, el tiempo dedicado a amasar… todo es importante”. La tienda es un negocio familiar. Lim y su hermano menor hacen la masa, y su esposa y su hijo se encargan de freír. Su nuera toma los pedidos y envuelve los kkwabaegi. Show de masa Además de obtener una delicia de repostería, los clientes ven un espectáculo. Una de las razones que justifican las largas colas es la llamativa técnica de Lim. Cada lote de masa comienza con 40 kg de harina. Luego agrega azúcar, margarina, agua tibia y levadura viva, y comienza a amasar, estirar y golpear. La masa fermentada se extiende y se corta en trozos rectangulares de unos 3 cm de ancho y 15 cm de largo, que se estiran en “cuerdas” finas y delgadas, que se doblan por la mitad y se lanzan – zumbido- al aire, y se retuercen con forma agradable antes de aterrizar con un golpe satisfactorio. No solo mantienen el grosor y el tamaño: todo el proceso hipnotiza. Cautivados por su técnica, los clientes otorgaron a Lim el apodo de “maestro”. La frescura es primordial. Cada lote de masa está calculado para durar poco. Si se deja reposar mucho, el color cambia y el sabor ya no será el mismo: el kkwabaegi debe freírse y venderse en las tres horas siguientes al amasado. Y como prepararlos de antemano arruina el sabor, cada kkwabaegi se sirve frito y bien caliente. Obviamente, esto distingue enormemente los kkwabaegi de Lim de los que pueden aguantar horas en panaderías y supermercados. Para una jornada laboral que comienza al amanecer preparan tres lotes de masa. Lim se levanta a las 5:30 y solo tarda cinco minutos a pie en alcanzar su tienda de 40 metros cuadrados. Llega a las seis y la primera ola de clientes comienza 30 minutos después. Llueva o truene, esperan afuera pacientemente. La tienda es demasiado pequeña para que quepa cualquier persona ajena a los Lim, por lo que la única opción es hacer cola. “Vienen señoras de la limpieza que entran pronto, o gente que trabaja en escuelas u hospitales. Para algunos es un sustituto de la comida, y otros las llevan para compartir con sus compañeros de trabajo. Ya sabes, puede ser agradable comer algo de dulce por la mañana”, resalta Lim. Una vez terminan las prisas matutinas, sobre las 10 en punto, Lim desayuna/almuerza. Luego llega la fiebre del almuerzo con los oficinistas. A las dos o las tres de la tarde, el tercer lote de masa se acaba y la tienda se cierra y se limpia. Después, los Lim se separan y siguen con su vida. Al dueño le gusta hacer ejercicio y jugar al golf en pantalla. “Es agotador y requiere esfuerzo, claro. Pero, ¿qué trabajo da dinero sin esfuerzo? Como trabajo, hacer kkwabaegi es francamente elegante”. Sabor inmutable Los precios de Lim siguen siendo desconcertantemente bajos. En muchas tiendas similares, tres kkwabaegi cuestan unos 2.000 wones. Lim los supera a todos los niveles, presentando una terna inigualable de calidad, cantidad y precio: vende cuatro kkwabaegi por 1.000 wones. Sorprendentemente, aunque los ingredientes sí habrán subido, el precio no ha cambiado en los últimos 10 años. Es razón suficiente para preocuparse por el margen de Lim. “Bueno, es una empresa familiar y no tenemos costes de personal. No usamos huevos ni leche; lo hacemos a la antigua y los precios van en consonancia. Una parte de mí querría subir el precio, claro, pero la economía no va tan bien estos días y esto es suficiente para vivir, así que mantendré este precio. A los clientes les encanta que seamos baratos”. Lim intentó reemplazar tanta dedicación manual con una máquina de amasar, pero asegura que la masa tenía un sabor horrible. “Si me sabe mal a mí, a mis clientes también les sabrá mal. Y si los clientes dicen que sabe mal, bueno, eso nos hará sentir mal a todos. Así que quité la máquina”, explica. “Es agotador y requiere esfuerzo, claro. Pero, ¿qué tipo de trabajo da dinero sin esfuerzo? Como trabajo, hacer kkwabaegi es francamente elegante. No lleva mucho tiempo de preparación: solo has de amasar, freír y ya lo tienes. Luego, al terminar la fritura, tiras el aceite. Hecho. Y tampoco hay que hacer inventario”. Desde que las rosquillas retorcidas de Lim captaron la atención de los medios, recibió ofertas para hacer franquicias. Pero como insiste en amasar a mano, y freír y vender la masa de inmediato, sería imposible supervisar varias tiendas. Quizá sería posible si Lim tuviera aprendices, pero conserva esa opción en el estante con la misma terquedad que ha creado y mantenido constante el sabor de sus rosquillas durante décadas. Día tras día, solo sus manos y papilas gustativas saben cuándo la masa es correcta. Y la adicción de sus clientes agrega un signo de exclamación. “Comes uno, entonces te das la vuelta y estás deseando otro. Eso dicen. He visto a alguien comer 10 de una sola vez. Algunas personas las congelan en casa y las recalientan con una sartén, mientras otras usan el microondas y las espolvorean con azúcar una vez están blandas. Las abuelas las cocinan al vapor en sus ollas arroceras, y los jóvenes en sus freidoras. Una abuela compró tantas una vez que le pregunté: ¿Cómo va a comerlas todas? Y ella me respondió: No te preocupes por eso, las comeré como me las coma, tú solo preocúpate por venderlas”. Kkwabaegi es un dulce común que puede hallarse en cualquier panadería del barrio, pero su sabor difiere sutilmente según cómo se haga. La masa del Sr. Lim no lleva huevo ni leche, por eso sus rosquillas tienen un sabor sencillo y ligero. Felicidad medida “Mi familia nunca fue acomodada, ya sabes, así que comencé a trabajar muy joven. Empecé desde abajo, sin nada. Las habilidades que pude aprender, ser muy trabajador… eso y estar siempre al tanto de los corazones y las mentes: eso fue todo lo que me trajo a donde estoy hoy. Tengo un hijo y, tras graduarse en la universidad, trabajó en una oficina durante unos años. Luego dijo que quería venir a trabajar aquí. Al principio me opuse. El mundo es mejor ahora, y él había tenido una excelente educación. Quería una vida más fácil y cómoda para él. Además, una cosa sería que solo tuviera que esforzarse mi hijo, pero también sería difícil para mi nuera. Este tipo de trabajo necesita “todas las manos a la vez” y realmente nadie puede permitirse tomarlo con calma. Aún así, intente encontrar a alguien de mi generación que no haya tenido problemas en su vida. Felicidad y satisfacción hoy: eso es todo lo que podemos esperar. No me importa mucho hablar de lo mal que solían ser las cosas. Trabajar duro ahora y trabajar feliz: eso es lo que importa”. Lo que Lim pide a la vida tampoco es tan extraordinario. “Me gustaría que mi familia y los míos tuvieran buena salud. Eso es todo. En toda mi vida jamás probé suerte en la bolsa de valores, ni siquiera he comprado un billete de lotería. Si solo gano diez mil wones, bien, entonces solo gasto diez mil wones. Perdí a muchos amigos cuando trabajaba duro y ganaba tanto... todo por dinero. Si salgo y hay gente con más dinero que yo, simplemente pagaré la cena de todos con mi tarjeta de crédito”.“Siempre puedo ganar más dinero haciendo más kkwabaegi. Entonces, la gente piensa que soy rico, pero no es necesario apartarles y explicarles que no lo soy, ¿verdad? Quiero decir, tengo un hijo y también un nieto… eso me convierte en un hombre rico, ¿no? Soy rico porque soy feliz, eso pienso”.La vida de Lim, como su kkwabaegi, es simple y dulcemente sabrosa. Son las tres de la tarde: al terminar su jornada laboral, Lim se sacude la harina de encima y sale de la tienda con paso ligero. Para el mundo apenas es mediodía: medidos bocados de felicidad le esperan por doquier.

Soñando en dos idiomas

In Love with Korea 2020 WINTER 62

Soñando en dos idiomas Nacida en Rusia, pero habiendo pasado gran parte de su vida en Corea, Eva Lee hace que los coreanos se sienten y piensen en su lengua materna. Ella aspira a presentar algún día su propio programa de televisión y dar a conocer la literatura de Corea en Rusia y viceversa. Eva Lee, nacida en Rusia, ha pasado gran parte de su vida en Corea, pues vino de niña con su madre. Es traductora, intérprete y frecuente invitada en programas de televisión y radio. A Eva Lee le dicen constantemente que habla coreano mejor que un coreano. Los vídeos de YouTube que la presentan tienen docenas de comentarios de este tipo. Como intergante habitual del programa de televisión ‘South Korean Foreigners’ (Daehan Oegugin) en MBC Plus y en ‘Park Myung-so’s Radio Show’ de KBS Cool FM, Eva consigue que la gente olvide que es rusa. Pero ser fluido en dos idiomas a veces significa no sentirse cómodo en ninguno de los dos, y estar cómodo con dos culturas a veces significa no sentirse en casa. Eva tuvo una especie de epifanía en 2017, cuando ingresó en la Escuela de Posgrado de Interpretación y Traducción de la Universidad Hankuk de Estudios Extranjeros (HUFS). Ante la tarea de interpretar un texto de tres minutos por primera vez, sintió que tuvo un menbung (desmoronamiento mental) al ver que no sabía ni coreano ni ruso. “No entendía lo que escuchaba”, recuerda. El primer encuentro de Eva con Corea fue cuando su madre fue invitada a enseñar piano en el país. Todo ocurrió gracias a los misioneros coreanos con sede en Jabárovsk, donde Eva y su madre vivían. La conexión fue a través de su abuela materna, que asistía a una iglesia coreana. Así fue como Eva pudo ir a una escuela primaria en Uiwang, en la provincia de Gyeonggi, siendo la única extranjera de su clase. “No era tanto una oegugin(extranjera), sino una oegyein(alienígena)”, recuerda. Pero después de seis años en Corea, regresar a Rusia fue una especie de choque cultural. Más tarde, seis años después, se matriculó en una universidad coreana con una beca del Gobierno y experimentó un choque cultural inverso. Choque bidireccional Tratar con una mezcla de culturas e idiomas llevó a Eva a empezar una carrera en una universidad rusa al mismo tiempo que se especializaba en Estudios sobre Medios de Comunicación en HUFS. “Pasaba cuatro meses en Corea y luego volvía a Rusia por un mes. Cada vez que iba a Rusia, todo seguía igual. Y cuando regresaba a Corea, algo siempre había cambiado”, recuerda. “Yendo y viniendo, lo pasé mal una temporada, pero pude sobrellevarlo. La experiencia me ha hecho menos sensible, pero ahora me resulta más fácil abrirme a cosas nuevas”. Después de terminar su licenciatura en 2015, Eva se casó con un ex compañero de clase y tomó su apellido, Lee. Asegura que lo hizo por conveniencia. Su apellido de soltera era Kononova y la gente sin querer, por supuesto, llegaba a variaciones extrañas e increíbles. El nombre le va bien. Después de hablar con Eva Lee durante un rato, parece una chica coreana común y corriente. Creció viendo ‘Bangwi Daejang Ppungppungi’ (Fart Master Ppungppungi), un popular programa infantil de televisión, e incluso comparte la experiencia de haber esperado fielmente a su novio mientras él pasaba dos años haciendo el servicio militar. Destacando que él estaba destinado en Namyangju, a las afueras de Seúl, recuerda: “En realidad, me pareció bastante fácil. Podíamos hablar por teléfono y nos veíamos una o dos veces al mes”. Y con ese humor seco con el que muchas mujeres coreanas se refieren a sus maridos, añade: “No creo que entonces quisiera verle tan a menudo, y ahora nos vemos demasiado”. La pandemia del COVID-19 ha llevado a la pareja, ambos caseros por naturaleza, a pasar aún más tiempo juntos últimamente. Eva explica que, a veces, molesta a su marido para salir a hacer ejercicio o realizar alguna otra actividad. De no ser por la pandemia, probablemente Eva estaría más ocupada haciendo trabajos de interpretación. Sin eventos internacionales por ahora, está más enfocada en hacer traducciones. La interpretación, según ella, es bastante más estresante porque no hay ocasión para revisar o corregir errores. “Al terminar me siento bien, aunque un poco vacía”, asegura. “Con la traducción surge el estrés de cumplir el plazo y no estar nunca satisfecha. Más tarde, releo mi trabajo y pienso: ¿Por qué escribí eso? Pero, al menos hay un resultado final visible”.Algún día, a Eva le gustaría abordar la traducción literaria. Ahora participa en una clase en línea en el Instituto de Traducción de Literatura de Corea con la esperanza de traducir al ruso “Pavane for a Dead Princess” de Park Min-gyu, entre otras obras, así como dar a conocer libros rusos en Corea. Pocos en este campo son tan competentes como para asumir esta tarea, pero Eva dice que se siente cómoda con el ruso y el coreano y que traduce e interpreta en ambas lenguas. Reflexionando sobre este asunto, dice: “Ahora que he vivido más tiempo en Corea que en Rusia, tal vez el coreano sea más cómodo para mí. Depende de con quién hable o quién sea mi interlocutor”. Eva es habitual en “Extranjeros en Corea del Sur” (que emite MBC), un quiz-show que presenta a extranjeros que viven en Corea, donde deja huella por su saber y fluidez en coreano. © MBC every 1 Eva enseña coreano en “Dave’s World”, el canal de YouTube de David Kenneth Levene Jr., de Estados Unidos. Los espectadores se sorprenden por cómo entiende hasta los matices más sutiles del idioma coreano. © Captura de YouTube Competencia lingüística Aunque ella afirma que la interpretación y la traducción le dan una sensación de logro, fue la televisión lo que llevó a Eva a la popularidad. En realidad, una de las razones por las que trabajó tan intensamente sus habilidades lingüísticas fue su sueño original de ser presentadora de televisión. Su primera aparición en TV fue en el concurso de preguntas lingüísticas ‘Korean Language Competition’ (Urimal Gyeorugi), donde obtuvo el primer premio confrontando sus habilidades contra las de otros extranjeros. Cuando entró en la universidad, trabajó como presentadora en el programa ‘Morning at Gwanghwamun’, de TV Chosun, aunque a pesar del título, no estaba explorando el centro de Seúl. De hecho, el programa la llevó por todo el país, primero a presentar alimentos regionales, y más tarde a experimentar distintos tipos de trabajo. “Todo eran trabajos duros, cosas como capturar pulpos o llevar sacos de harina a una panadería. También viví experiencias muy coreanas, como trasplantar plántulas de arroz”, recuerda Eva. Otros momentos a recordar incluyen alimentar lobos o bucear con tiburones.Aparte de aprender que Corea, a pesar de no ser muy grande, tiene regiones muy diferentes, o que “los lobos tienen más miedo de los humanos que nosotros de ellos”, Eva comprendió que en televisión todo el mundo tiene que actuar un poco, o que una reportera de un programa matinal tiene que ser extraordinariamente chispeante y enérgica. “Vi que estaba más relajada de lo esperado, así que cuando hacía falta actuaba”, confiesa.Eso, sumado a sus conocimientos lingüísticos, la llevó a pensar mucho en el fenómeno de los extranjeros que aparecen en la televisión coreana, en ocasiones solo por hablar el idioma. “En Rusia hay muy pocos extranjeros en la televisión”, reflexiona. Y destaca que hay que hacer algo más que hablar el que, después de todo, es el idioma nativo de la audiencia. “En Corea, si hablas el idioma, te dan una oportunidad. Es algo singular de aquí y algo que agradecer, obviamente”. Pero a veces se pregunta si todo sería mejor sin esa fluidez en el lenguaje. “Si eres linda y cometes errores, hablas un dialecto, o tienes alguna peculiaridad al pronunciar, la gente parece encontrar eso divertido”. Al final, la televisión es entretenimiento. Eva piensa que “para seguir en televisión tienes que trabajar duro y crear un personaje para ti mismo”.Mientras se pregunta si tiene algún sentido hablar exactamente como un coreano, el público abraza su “personaje”, es decir, el de una extranjera que habla como una nativa. Eso conlleva algunas consecuencias. “La gente cree que soy muy inteligente, pero hablar bien y ser inteligente son cosas diferentes. Puedo hablar un idioma porque hice ese aprendizaje. Pero no sé sobre historia, tradición, etc. Solamente puedo hablar de lo que he experimentado. Así que estudio mucho y trato de rellenar las lagunas que tengo”, expresa. Afortunadamente, tiene la capacidad de establecer una conversación real con coreanos y no coreanos por igual, pero siente que aún es joven y no ha creado la red que cree necesitar. Rellenar lagunas Eva todavía sueña con presentar un programa, pero ahora piensa en YouTube, donde las barreras de acceso son más bajas y las restricciones menores, lo que permite un contenido más diverso. El mundo ha avanzado y mudarse a otro país no es tan dramático como antes. Incluso después de casarse, Eva nunca pensó: “Bueno, ya estoy aquí para siempre”. Pensé: “Bueno, por ahora estamos aquí. Mi marido quiere intentar vivir en Rusia por un tiempo. O podríamos vivir ambos en un tercer país”, explica. La comunidad extranjera, como bien sabe, tiene más que ofrecer que simples elogios y comparaciones entre personas, comida y cultura. “Por ejemplo, algunas personas pueden ayudar a los alumnos a pensar en lo que quieren hacer en su vida, o una persona que trabaje en negocios puede inspirar a otros con su experiencia, etc.”, comenta mientras menciona algunas ideas. Afortunadamente, tiene la capacidad de establecer una conversación real con coreanos y no coreanos por igual, pero siente que aún es joven y no ha creado la red que cree necesitar. Otro de sus objetivos es ayudar a promover las relaciones entre Corea y Rusia. Este año se celebra el 30º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países. Habían planeado varios eventos, pero fueron cancelados por la pandemia. Por ahora, Eva traduce cosas relacionadas con su página de Instagram y hace de intérprete voluntaria para un centro de llamadas, donde se ocupa de todo, desde dar instrucciones a taxis, hasta calmar a alguien que se haya quedado encerrado en un aseo del aeropuerto. A sus veintiocho años, Eva tiene mucho talento y tiempo para soñar. En ambos idiomas.

Superar lo ordinario

Interview 2020 WINTER 45

Superar lo ordinario Al autor de instalaciones Choi Jeong-hwa no le complace particularmente ser considerado “artista”. Con identidad propia, como la de un “diseñador”, Choi considera que los mercadillos tradicionales o de segunda mano son más artísticos, en muchos sentidos, que cualquier museo de arte. Choi Jeong-hwa dice hallar más inspiración en mercadillos y rastros tradicionales que en los museos. Mediante artículos cotidianos al alcance de todos, crea obras que rompen la barrera entre el arte y la vida diaria. Durante la semana previa a las vacaciones de Chuseok, enormes globos representando una granada, un melocotón y una fresa flotaban sobre el mercado de fruta y verduras de una ciudad provincial. Globos de hasta ocho metros de diámetro conformaban “Fruit Journey Project” de Choi Jeong-hwa. Choi es conocido por apilar o hacer volar objetos ordinarios, del entorno cotidiano, y readaptarlos a un espacio público. Para “CHOIJEONGHWA – Blooming Matrix”, su exposición individual de 2018 en el Museo Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo (MMCA), Choi reunió unos 7.000 utensilios de cocina donados por el público para crear “Dandelion”, pieza que llegó a medir nueve metros de altura. En 2020, exhibió su obra de 2013 “Kabbala” en el Museo de Arte de Daegu, usando 5.376 cestas de plástico rojo y verde apiladas. Este método recuerda al de las “Latas de sopa Campbell” de Andy Warhol o a las esculturas gigantes de Claes Oldenburg. La principal diferencia es que los componentes (cestas de plástico y ollas de cocina) son muy familiares para los coreanos. Los colores fuertes y los materiales comunes no pueden evitar ser llamativos. Así pues, aunque los transeúntes desconozcan el nombre de Choi, recordarán su obra de arte. A este activo maestro del “arte pop coreano”, reconocido a nivel nacional e internacional, se le puede hallar en su estudio del distrito de Jongno, en Seúl. Su nombre evoca “apilamiento”. ¿Cuándo empezó todo esto? A principios de la década de 1990, realicé una muestra individual llamada “Plastic Paradise”, donde apilé cestas verdes en un montón de torres. Fue un experimento para hacer no familiar lo familiar. Empezó con una idea simple y lúdica: “¿Cómo reaccionará la gente si tomo estas cestas de plástico y las presento en la galería de un museo de arte?” Finalmente, a muchos les encantó. “Kabbala”. 2013. Cestas de plástico, estructura metálica, instalación variable (16m). Museo de Arte de Daegu. Esta instalación apila unas 5.000 cestas de plástico, reutilizando de modo llamativo un objeto ordinario. “Fruit Tree: The Air of the Giants at Villette Park”. 2015. FRP, uretano, estructura de metal. Instalación variable (7m). Esta pieza del parque La Vilette de París refleja la gran afición del artista por el kitsch y la animación. Variaciones de esta pieza bajo el mismo título de “Fruit Tree”, han sido instaladas en otros lugares del mundo. ¿Por qué cestas de plástico, de entre todos los objetos posibles? Originalmente, pintaba. Incluso gané algunos premios. Pero sentí algunas dudas al respecto. Así que durante tres años decliné invitaciones para exponer. Entonces, cuando finalmente me decidí aceptar otra exposición, me llamó la atención una cesta de plástico roja que estaba por ahí tirada cerca de casa. Cada mercado tiene pilas de ellas, ya sabes, y cada casa tiene al menos una cesta. Podría decirse que todo empezó pensando en algo que todos tuvieran y usarlo como material de trabajo. Algunos dicen que acabó por usar objetos cotidianos para no realizar acrobacias artísticas… Los métodos y temas que tiendo a elegir suelen ser obras o instalaciones al aire libre. “WITH” fue el título de un trabajo individual de 2015 para el Museo Folclórico de Onyang. Recopilé muebles de casas abandonadas próximas al museo y entre otras cosas hice una torre de mesas de comedor. Intentaba ir más allá de lo que consideramos arte visual o bellas artes, pues realmente puede llevarte a, ya sabes, “jugar en una liga independiente”. Lo defino así: quiero hacer un “patio de recreo donde la vida se convierta en arte” que pueda disfrutar cualquiera, usando imágenes y recuerdos pasados. En esencia, el arte es de todos, y por mi parte era un agravio que solo unos cuantos, un uno por ciento de una élite, pudiera disfrutarlo. “Agravio” no es un término que use a menudo. A decir verdad, ni ahora. El arte contemporáneo no me impacta fácilmente. Hay muchas cosas que no entiendo, así que imagina cómo debe ser para el público en general. Eso es muy honesto… Es la verdad. Lo dije no hace mucho, en una exposición individual que hice en la Galería P21: “Esta exposición es básicamente una muestra del producto de Choi Jeong-hwa, una obra de bujeok (talismán)”. Lo que quiero decir es que cualquier muestra de un artista es, en última instancia, un producto. En esencia cree un producto y, cuando lo puse a prueba, el público respondió. ¿Intenta decir que la comunicación tiene mucho peso? Supongo que es así, al final. Creo que uno no debería intentar llegar a los expertos. La primera vez que expuse [las cestas apiladas] una señora de la limpieza vio la obra y me dijo: “¡Qué bonitas canastas! Dame una”. Para mí, eso demostró que la forma de comunicación que intento establecer funciona. También ha sido muy activo en dirección artística, tanto sobre el escenario como en pantalla, por no hablar de diseño de interiores… He hecho algunas tiendas y clubes, y algunos interiores de bares. Por el camino conocí a la bailarina moderna y coreógrafa Ahn Eun-me, y terminé haciendo algo de arte escénico para ella. Entonces, conocí al poeta y novelista Jang Jeong-il y comencé a trabajar como director artístico para la adaptación cinematográfica de su obra, “301 302” (1995). Esa película trataba sobre dos mujeres vecinas del mismo edificio de apartamentos, una con bulimia y otra con anorexia. Pensaba aportar solo en el aspecto artístico, pero finalmente me metí de lleno a recrear el ambiente de la película.Honestamente, todo empezó antes, a finales de los 80, cuando trabajaba en una firma de diseño de interiores, y hasta fundé una firma propia. Las cosas que hice entonces eran “ciegamente insignificantes”. En una tienda común usaba algún material inusual o simplemente dejaba los escombros allí tras una demolición. Eran cosas “meticulosamente desparramadas”, podría decirse. Mi experiencia con el material y el espacio en aquel periodo dio forma a todo lo que vino después. “Cosmos”. 2015. Cuentas, espejos, láminas de alambre de metal, clips. Instalación variable (arriba); “Mandala de flores”. Tapas de plástico. 2015. Instalación variable. Este proyecto fue presentado en “APT8 Kids” durante la 8ª Trienal de Arte Contemporáneo de Asia Pacífico (APT8), en la Galería de Arte y Galería de Arte Moderno de Queensland (QAGOMA), Australia. Cadenas de plástico y coloridos hilos de cuentas colgaban del techo, mientras los niños jugaban libremente con innumerables tapas de plástico. ¿Qué hay de su serie "Alchemy"? ¿Alude a una oración para tener fortuna? Bien, la alquimia es literalmente alquimia, es decir la práctica de convertir un metal base en oro. Esto aporta un significado: convertir esos pilares plásticos que hago en algo más. Crear oro puede ser imposible, pero este proceso transforma la materia en mente. Cuando veo a los tenderos de un mercado apilando sus mercancías, no puedo evitar suspirar, no solo por la belleza estética, sino por su increíble habilidad, pues transmiten años de práctica. Es la belleza de lo sublime, que da en estas innumerables pilas de plástico. ¿Por qué considera que orar es importante para tener buena suerte? Pues, no estoy seguro. ¿Quizá porque no teníamos mucho en mi etapa de crecimiento? Éramos realmente pobres, y entre primero y sexto grado cambié de escuela ocho veces, así que nunca pudimos echar raíces de verdad en ningún lugar. Por eso, en realidad no tengo recuerdos de mi infancia: es una oscuridad total, estoy en blanco. Y como sabes, no hay nada más aterrador que no tener memoria de algo. Creo que pude usar esos años… no tenía amigos con los que jugar porque nos mudábamos muy a menudo, así que desarrollé el hábito de recoger basura y objetos desechados por mi cuenta. Cuando me convertí en estudiante universitario, con frecuencia me hallaba increíblemente conmovido en mi ruta de ida y vuelta a clase, pues estaba repleta de obras de construcción y chatarrerías. Una vez tropecé con un trozo de oro. Pero una vez llegaba a clase me sentía estrangulado, era como si no pudiera oír ni pensar con claridad. Tal vez sea por eso, pero los artistas que me conocen bien tienden a decir que mis obras son muy tristes. Podría ser una idea peligrosa que algo sea “para todos”, pero mi arte nace de las calles. Cuando el arte era algo elevado y fuera de mi alcance, quería decir “¡baja y juega!”, e insistir en que “el arte es lo que está justo a tu lado”. “Repollo y carro”. 2017. Silicona, carro. Ancho: 210 × 100 × 106 cm. Coles de silicona apiladas en un carro en un extremo de la galería, son parte de la exposición “Sarori Saroriratta”. Museo de Arte de Gyeongnam (del 22 de octubre de 2020 al 14 de febrero de 2021). “Fiesta de flores”. 2015. Ancho: 122 × 75,5 × 290 cm. Parte de la exposición “CON: Choi Jeong-hwa & Onyang Folk Museum” en el Centro de Arte Gujeong, de Onyang Folk Museum (31 de marzo al 30 de junio de 2015). Artículos de cocina como pequeñas mesas, bandejas y platos de una casa cercana al Museo Folclórico de Onyang en Asan, provincia de Chungcheong del Sur, forman una pagoda de nueve pisos. Su trabajo parece estar influido por su madre… Mi padre estaba en contra de que estudiara arte. Incluso rompió mis pinceles para evitar que pintara, así que ingresé en el Departamento de Diseño del Colegio Técnico de Gyeonggi [ahora Universidad Nacional de Ciencia y Tecnología de Seúl]. Pero mi madre me ayudó en secreto a solicitar plaza en la escuela de arte. Cuando no podíamos pagar ni las tasas, hasta me llevaba kimchi al centro de estudios. Mi madre es mi creadora y mi diosa… y en realidad ella también tiene bastante talento. ¿Cómo define su actual exposición individual en el Museo de Arte de Gyeongnam? Bueno, son carros de mano de entre 50 y 70 años de antigüedad de un mercado local de fruta y verdura, que han entrado al museo para convertirse en obras de arte. Coloridas sombrillas del mercado se han transformado en una lámpara de araña, y un bote abandonado en algún lugar de la costa también interviene. Lo esencial, sin embargo, es que invitamos a activistas locales dedicados a la reactivación urbana a presentar sus propios proyectos. ¿Algún plan sobre proyectos futuros? Podría ser una idea peligrosa que algo sea “para todos”, pero mi arte nace de las calles. Cuando el arte era algo elevado y fuera de mi alcance, quería decir “¡baja y juega!”, e insistir en que “el arte es lo que está justo a tu lado”. Actualmente, estoy muy interesado en la “regeneración”. Estoy considerando concretar una vuelta al origen, a la raíz de todo.

Review

Lo mundano se vuelve abstracto

Art Review 2021 SPRING 41

Lo mundano se vuelve abstracto La artista de instalaciones Haegue Yang, internacionalmente activa desde sus bases en Berlín y Seúl, interpreta objetos domésticos cotidianos de formas diversas. Su última exposición en el Museo Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo (MMCA) en Seúl destaca la continua expansión de su audacia, que desafía el género mientras reflexiona sobre nuevas cuestiones. Haegue Yang explora el potencial de objetos mundanos como tendederos para ropa, persianas venecianas y bombillas como motivos, con notable éxito. En una de sus obras fundamentales, “Salim” (en coreano “para hacer en casa”), presentada en el Pabellón de Corea para la Bienal de Venecia 2009, creó una cocina con marcos de acero, hilo y abanicos. Desde entonces, ha sido artista destacada en importantes exposiciones internacionales, como Documenta en Kassel, Alemania, o el Centro Pompidou de París. Las instalaciones multimedia de Yang generalmente son objetos domésticos estándar transformados en múltiples posibilidades, a menudo dispuestos en contraste con fondos de pantalla con diseño gráfico. Las imágenes desconectadas se entrelazan de forma compleja, y los críticos resaltan la dificultad de asimilar de una vez tan alta densidad de imagen. Lo abstruso caracteriza sus obras. Haegue Yang participó en la feria de arte inaugural Taipei Dangdai, en el centro de exposiciones de Taipei Nangang en enero de 2019. Mezclando variedad de medios como instalación, escultura, vídeo, fotografía y sonido, crea figuras históricas específicas u objetos cotidianos en lenguaje formativo abstracto. “Silo of Silence - Clicked Core”. 2017. Persianas venecianas, estructura de aluminio y acero cubierto de polvo, cable de acero, escenario giratorio, tubos LED. 1105 × 780 × 780 cm. KINDL - El Centro de Arte Contemporáneo de Berlín invita a un artista a presentar una obra en la sala de 20 metros de la Casa de Calderas cada año. Esta instalación de Hague Yang se exhibió desde septiembre de 2017 hasta mayo de 2018. Un objeto, varias interpretaciones Su última exposición en el Museo Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo de Seúl, “MMCA Hyundai Motor Series 2020: Haegue Yang - O2 & H2O” (del 29 de septiembre de 2020 al 28 de febrero de 2021), no es una excepción. Los visitantes son recibidos por una pieza enorme, “Silo of Silence - Clicked Core”. Con título inescrutable, la instalación de 11 metros de altura toma forma de un gran móvil hecho de persianas venecianas y luminarias. Las persianas azul oscuro y negro giran en sus respectivas órbitas. Los visitantes pueden apreciar libremente la muestra desde lejos y desde abajo: su impresionante tamaño y sus colores se mueven a cámara lenta creando enigmáticas experiencias espaciales. Estas persianas venecianas son las mismas de la obra más famosa de Yang, la serie “Sol LeWitt Upside Down”, que puede verse en el interior de la sala de exposiciones. Sobre las persianas venecianas, Yang explica que algunos pueden percibirlas como material asiático y otras como occidental. Según la perspectiva individual, unos recordarán persianas de bambú asiáticas, y otros las asociarán con una oficina occidental. Otras obras de Yang denotan la misma intención de la artista: mostrar cómo un objeto puede adquirir diversos significados en diferentes contextos. “Ornamento y abstracción”, primera exposición individual de Yang en América Latina. Galería de arte kurimanzutto de la Ciudad de México en 2017. Obras: “ The Intermediate - UHHHHH Creature Extended W.” 2017. Paja artificial, estructura colgante de acero con recubrimiento de polvo, cable de acero, Neoseul, Bupo. 580 × 750 × 60 cm. Montañas de ojos grandes atadas con la lengua bajo los orbes solares y lunares – Fiable #315”, 2017. Sobres de seguridad, papel cuadriculado, papel origami y papel de lija sobre cartón, vinilo autoadhesivo. 11 partes. 86,2 × 86,2 cm; 57,2 × 57,2 cm; 29,2 × 29,2 cm. “Sol LeWitt Upside Down - K123456, expandido 1078 veces, duplicado y reflejado”, 2017. Persianas venecianas, estructura colgante de aluminio recubierta de polvo, cable de acero, tubos fluorescentes, cable. 878 × 563 × 1088 cm. Límites mixtos En la Galería 5 destaca un grupo de esculturas titulado “Sonic Domesticus”, creadas con paja artificial, cuerdas de plástico y campanas de bronce. Las campanas de latón que recubren la superficie dan una impresión inicial de exóticos organismos vivos. Pero poco a poco se van apre-ciando planchas, ratones de ordenador, secadores de pelo y ollas. Mientras con las persianas venecianas intenta marcar las diferencias entre Oriente y Occidente, aquí Yang parece sondear el límite entre los objetos animados e inanimados. Los secadores de pelo adoptan forma de cangrejo; dos ratones de computadora uno encima del otro semejan el cuerpo de un insecto, y los hierros se unen evocando un par de tijeras. Las piezas tienen ruedas y producen sonidos. Algunos pueden considerar familiar su estrategia si nos remontamos a los dadaístas un siglo atrás. Mucho antes de que Yang cruzara dos hierros para recordar unas tijeras, el artista visual Man Ray creó “Cadeau” en 1921, al ubicar una fila de clavos en un hierro para anular la función y el significado del objeto. Y yendo más atrás, el trabajo de Yang recuerda a “Foundation”, de Marcel Duchamp en 1917, quien llevó un urinario a un museo. Sin duda, en la actual escena artística internacional es marcada tendencia inspirarse libremente en ideas que se remontan a cualquier época de la historia del arte. Por ejemplo, Cecily Brown pinta piezas abstractas basadas en ideas de pinturas anteriores al siglo XIX, y David Hockney no tiene reparos en inspirarse en su ídolo Picasso. Esto puede naturalmente llevarnos a buscar la voz única de Yang al tomar prestadas ideas del arte conceptual. De explorar límites entre Oriente y Occidente, y entre objetos animados e inanimados, la artista avanza hasta cuestionarse la división entre lo real y lo virtual, y entre lo genuino y lo falso. “MMCA Hyundai Motor Series 2020: Haegue Yang - O2 & H2O”, del 29 de septiembre de 2020 al 28 de febrero de 2021. Yang mostró nuevas formas de arte como réplicas de su voz con inteligencia artificial y un collage digital en pancartas. (Izda.) “Clonación genuina”, 2020. AI (Typecast), voz de Haegue Yang, narradores. Dimensiones variables. Tecnología de Neosapience. (Dcha.) “Cinco sin hacer nada”, 2020. Tinta inyectada con agua sobre poliéster, globos publicitarios, ojales, cables de acero, hanji. Dimensiones variables. Gráficos de Yena Yoo. En esta serie Yang creó recipientes híbridos al unir o entrecruzar elementos mundanos como planchas, secadores de pelo, ratones de computadora y ollas. “Sonic Domesticus”, 2020. Estructura de acero inoxidable, malla y manijas cubiertos de polvo, ruedas, campanas de latón negro y plateado, campana roja de acero inoxidable, anillos de metal, cordel de plástico. Desde la izquierda: “Sonic Domesticus – Scissor Pressing”, 208 × 151 × 86 cm. “Sonic Domesticus – Blow-Dry Crawl.” 155 × 227 × 115 cm. “Sonic Domesticus – Clam Tongs.” 291 × 111 × 97 cm. “Sonic Domesticus – Pot Atop.” 224 × 176 × 122 cm. Realidad y abstracción Esa voz quizá sea más clara en una nueva forma de arte que Yang presenta en “Five Doing Un-Doing”, un collage de imágenes digitales en pancartas; o en “Genuine Cloning”, una colección de altavoces que emiten voz de IA. En sus propias palabras, “Five Doing Un-Doing” es una característica de los gráficos ruidosos y la tipografía exagerada similar a la propaganda política. Sus cinco estandartes contienen los nombres de los cinco elementos (madera, fuego, tierra, metal y agua) simbolizados por los colores que representan los puntos cardinales (azul, rojo, amarillo, blanco y negro). La parte inferior de las pancartas está adornada con parafernalia chamánica en forma de borla creada con papel tradicional coreano, hanji. Esta instalación en particular parece muy relevante para el título de la exposición, “O2 & H2O”. Yang explica que aprendió cómo el oxígeno y el agua, elementos omnipresentes de la vida cotidiana, se codifican como O2 y H2O, y ella abstrajo la realidad a su modo en cinco elementos. “Genuine Cloning” es una instalación de altavoces colgados entre los cinco carteles. Los altavoces reproducen la voz de Yang, clonada con tecnología de inteligencia artificial. De explorar límites entre Oriente y Occidente, y entre objetos animados e inanimados, la artista avanza hasta cuestionarse la división entre lo real y lo virtual, y entre lo genuino y lo falso. Entre Berlín y Seúl Nacida en Seúl en 1971, Yang se mudó a Frankfurt, Alemania, en 1994 y se graduó en la Städelschule, la Academia Estatal de Bellas Artes. Desde 2005 vive y trabaja en Berlín; en 2014, estableció otro estudio en Seúl y ahora viaja entre ambas ciudades. En 2018 saltó a los titulares al convertirse en la primera mujer asiática en recibir el Premio Wolfgang Hahn, dedicado a artistas contemporáneos. El año pasado, pese a la pandemia de coronavirus, las obras de Yang se exhibieron en muchas partes del mundo. Presentó seis esculturas dinámicas en una exposición titulada “Handles” (21 de octubre de 2019-28 de febrero de 2021), para conmemorar la reapertura del Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York; y “Strange Attractors” (24 de octubre de 2020-26 de septiembre de 2021) en Tate St Ives en Cornwall, Inglaterra. La serie MMCA Hyundai Motors, que comenzó en 2014 con las esculturas e instalaciones de Lee Bul, es el evento anual del museo en apoyo de los principales artistas. Es la primera exposición individual de Yang en el MMCA.

Música de alcance global

Art Review 2020 AUTUMN 45

Música de alcance global Al agregar elementos contemporáneos a la música tradicional coreana, los jóvenes artistas están creando una nueva Ola coreana, claramente distinta al K-pop. Este creciente reconocimiento internacional deriva en gran parte del calibre de los maestros que actuaron en la escena mundial antes que ellos, y de los esfuerzos de los promotores entre bambalinas. Hace un tiempo, acompañé a un grupo de músicos para una actuación en el extranjero. Decidimos hacer un picnic al terminar el espectáculo. Era primavera y teníamos un día libre en el desierto. Todos estábamos relajados porque habíamos prometido “olvidar el arte por un día”. Tarareando internamente nos dirigimos a un arroyo “cool” y, nada más sumergir los pies en el agua, nos sorprendió gratamente lo caliente que estaba. Justo cuando estábamos disfrutando de estar en una región árabe, oímos un sonido rítmico al otro lado del arroyo. Miramos arriba y vimos unos niños tocando algo parecido a un timbal. Olvidando nuestra promesa de mantenernos alejados de la música durante un día, uno tras otro fuimos acercándonos a los chicos, y pronto cantábamos y bailábamos al son de su tambor. Solo sabíamos dos frases en árabe: “as-salamu alaikum” (la paz sea contigo) y “shukran” (gracias), pero eso fue suficiente para seguir hablando y riendo juntos. En la 8ª edición del Festival Internacional de Danza de Seúl en 2005, “Las perfectas y preciosas danzas de los virtuosos” fue presentada en CJ Towol Theatre del Seoul Arts Center, con seis bailarines veteranos mostrando la belleza y el poder de la danza tradicional coreana. De izquierda a derecha cuatro de ellos: Kim Su-ak (1926-2009), Kim Deok-myeong (1924-2015), Kang Seon-yeong (1925-2016) y Lee Mae-bang (1927-2015). © NewsBank Kim Hae-sook interpreta “Gayageum Sanjo” con el cuarteto de cuerda de la Universidad de Música Franz Liszt Weimar en el Festival Rudolstadt en julio de 2014. Fue la primera coreana en ser cabeza de cartel en dicho festival alemán internacional. © Jeonju International Sori Festival Maestros del escenario mundial “Las perfectas y preciosas danzas de los virtuosos” fue una actuación que en 2005 llevaron a cabo seis bailarines, con una edad promedio de 80 años. Reconocidos por su brillantez, los maestros bailaron melodías de otro grupo de talentosos músicos, sentados en larga hilera sobre una alfombra en el escenario. El espectáculo fue concebido por Jin Ok-sub, productor de representaciones artísticas tradicionales y actual presidente de la Fundación del Patrimonio Cultural de Corea, como parte de la octava edición del Festival Internacional de Danza de Seúl, también conocido como SIDance. Entre el público estaba Gisèle Depuccio, subdirectora del Festival de Danza de Montpellier. Decidió invitar a esos maestros a Francia un año después, para un espectáculo que se llamaría “Trésors Vivants” (“Tesoros vivientes”). Al marcar 2006 el 120º aniversario de relaciones diplomáticas entre Corea y Francia, el Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo se mostró entusiasmado en cubrir los pasajes y el equipo de artistas e intérpretes, mientras que la sede del festival abonaría el alojamiento y otros costes. Habría dos representaciones, una en la Ópera Comédie de Montpellier y la otra en el Teatro Nacional de Danza e Imagen de Chateauvallon, en Toulon. Sin embargo, el tiempo no jugó a favor de los bailarines. En el transcurso del año siguiente algunos de ellos pusieron rumbo al cielo, con la falda de sus largas túnicas graciosamente ondeando tras ellos. El equipo logró subir al avión tras reemplazar a algunos integrantes, reduciendo ligeramente la edad promedio. Al terminar su actuación en la Opéra Comédie, en Montpellier Square, la platea del teatro desbordaba público que no quería volver a casa. El elenco estaba cansado, pero se sentía obligado a celebrar con la multitud. Noreum Machi, quien participó como instrumentista de apoyo, interpretó algunas piezas de madang nori (teatro tradicional al aire libre). Fue un evento de gala, y tanto los medios locales como Le Monde entrevistaron al granjero y bailarín Lee Yun-seok, quien, mientras estaba en casa, de vez en cuando dejaba de regar sus vides para salir a bailar entre los arrozales vacíos, antes de volver a su invernadero. Los corresponsales de la Agencia France-Presse (AFP) enviaban imágenes de la danza de la grulla de Kim Deok-myeong a la mesa de redacción, mientras que alguien del staff del teatro comentaba entre sollozos: “Creo que el baile salpuri (exorcismo) de Jang Geum-do habría consolado el alma de mi difunta madre”. “Gayageum Sanjo: École Choi Ok-Sam” producido por Ocora Radio France en 2012. Harmonia Mundi lanzó el álbum en más de 60 países, presentando la música instrumental sanjo al mundo. “Chant Arirang et Minyo”, lanzado por Ocora Radio France en 2014, contiene grabaciones de Lee Chun-hee, maestro de canciones populares de la región de Gyeonggi. Lee Chun-hee canta en un concierto de maestros músicos en abril de 2011 en el Palacio Deoksu, organizado por la Fundación del Patrimonio Cultural de Corea. © Agencia de Noticias Yonhap La banda de fusión de gugak Jambinai en el Palác Akropolis en Praga en abril de 2017. De frente, de izquierda a derecha: Kim Bo-mi al haegeum, Lee Il-woo a la guitarra y Shim Eun-yong al geomungo. Atrás, Yoo Byeong-gu al bajo. © Song Jun-ho Escena de “Danza de Corea del Norte” estrenada en 2018 por la Compañía Ahn Eun-me en Arko Arts Theatre de Seúl. Fue seleccionada como evento de temporada del Théâtre de la Ville de París en 2019, y también para la clausura del Festival Pays de Danses, en el Théâtre de Liège de Bélgica en febrero de 2020. © Gadja Productions Credibilidad internacional El sitio estadounidense de comercio electrónico Amazon ofrece álbumes de obras maestras que demandan los fans de la música folclórica tradicional coreana. En 2012, el prestigioso sello discográfico Ocora Radio France produjo ‘Corée: Gayageum Sanjo - École Choi Ok-sam’, con Kim Hae-sook interpretando la pieza de solo de gayageum. En tanto Maison des Cultures du Monde (World Cultures Institute) produjo los discos de otros dos instrumentistas, Kim Young-gil en el ajaeng y Lee Jae-hwa al geomungo, en 2012 y 2013, respectivamente. Esos álbumes recibieron excelentes reseñas de críticos británicos y alemanes, por tanto, no sería exagerado afirmar que la música de esos maestros cautivó el oído de una audiencia de nivel internacional. Ese mismo año, cuando el popular himno coreano “Arirang” fue inscrito en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, el maestro de Gyeonggi minyo (canción folclórica) Lee Chun-hee ofreció una actuación para celebrarlo en la sede de dicha entidad en París. Y en 2014, el Festival de l’Imaginaire, escenario de ensueño para muchos artistas coreanos, invitó a Lee a actuar en el espectáculo de apertura. Cuando largos años de arduo trabajo y entrenamiento dan sus frutos y te sitúan en la cima, parece que hasta el sonido de tu respiración se convierte en arte. Muchos jóvenes músicos talentosos morirían por una oportunidad que prácticamente cayó en el regazo de Lee. Sin embargo, no solo el talento los sitúa en los escenarios más codiciados del mundo. El promotor que también abrió las puertas del Festival Rudolstadt y al Festival du L’Imaginaire a los artistas coreanos, se negó humildemente a atribuirse el mérito. Solo dijo: “Estoy feliz al ver que maestros que han dedicado sus vidas al arte reciben todo el respeto”. Pero esos logros no hubieran sido posibles sin la credibilidad internacional generada, entre otros, por Kim Sun-kook, el único productor musical coreano de Radio France y CEO de Just Music & Publishing, Inc. La comunidad de la música coreana sigue impulsando talentos emergentes y, ante la pandemia de COVID-19, los agentes de la música mundial cuentan los días esperando que se pueda volar de nuevo. Artistas estrella Cada año tienen lugar numerosos eventos musicales en todo el mundo, y hace solo unos meses, preocupaba cómo apoyar todos los viajes de grupos nacionales programados para actuar en el extranjero. Gracias a los jóvenes artistas que han mantenido las tradiciones con un toque moderno, cada vez más músicos coreanos actúan en el extranjero, y muchos términos y expresiones musicales nativos coreanos son traducidos a diversos idiomas. La banda Jambinai, en particular, asombró a la industria de la música mundial al fusionar el gugak clásico (literalmente “música nacional”) con un rock similar al heavy metal. Reconocido “no como seguidor, sino como creador de tendencias”, este asombroso grupo pasa más tiempo en el extranjero que en casa. Usando estratégicamente los mercados minoristas de música, firmó un contrato con un famoso sello discográfico, dando a sus compañeros artistas y a la comunidad musical nacional una nueva perspectiva sobre el intercambio internacional. Tras el éxito de la banda, ahora otros músicos se asocian con expertos del sector para lograr establecer circuitos de alcance global. De los múltiples y variados géneros musicales que existen, las músicas del mundo “fusión gugak” son especialmente demandadas, y sus artistas tienen relativamente más oportunidades de poder actuar en el extranjero. Pero la artista coreana que la comunidad internacional recibe de brazos abiertos no es otra que Ahn Eun-me. Estudió danza tradicional coreana y prosiguió sus estudios en Nueva York, hasta que finalmente debutó como bailarina contemporánea. Sus actuaciones son una viva mezcla de vigorosos movimientos y espectaculares colores. Cada pieza tiene una historia, y ella siempre se acerca a la audiencia para comunicar su mensaje: “¡Seamos felices juntos, ahora!”. Probablemente, a causa de este mensaje el promotor francés Jean-Marie Chabot trabaja duro para que Ahn obtenga éxito internacional, pues Chabot afirma que ver actuar a Ahn consuela corazón y le hace feliz. Añadiendo elementos idiosincrásicos de la danza y la filosofía de Ahn Eun-me a la canción folclórica, Lee Hee-moon comenzó su carrera como alumno del cantante solista Lee Chun-hee. Este “Joseon Idol” ha creado sensación con su “música para ver”. Es un cantante que grita: “¡Juguemos!” al público, un actor impregnado de la fabulosa magnificencia que Ahn Eun-me muestra en escena. Con medias de rejilla, tacones altos, vestidos de lentejuelas y una peluca rosa, amarilla o azul, Lee lo da todo en el escenario y obtiene una ferviente respuesta de la audiencia. Como vocalista principal del grupo SsingSsing, cuando fue invitado al globalFEST 2017 en Nueva York, captó la atención por ser el único grupo asiático. Su actuación radicalmente innovadora le valió el apodo de “Lady Gaga de Minyo”, y la Radio Pública Nacional de Estados Unidos (NPR Tiny Desk) describió a SsingSsing como uno de sus principales descubrimientos del festival. En 2019, los integrantes del grupo se convirtieron en los primeros coreanos en actuar en Tiny Desk Concerts, cuyos vídeos han presentado a artistas como Adele y John Legend, mientras su actuación acumula más de cinco millones de visitas en YouTube hasta agosto de 2020. La cantante Lee Hee-moon (centro) formó el grupo de proyecto OBANGSINGWA (OBSG; que significa “Junto con los dioses de las cinco direcciones”) con el dúo de canciones folk NomNom y la banda Heosongsewol (“Waste Time”). Lee y Shin Seung-tae (izquierda) de NomNom eran miembros del grupo SsingSsing, que causaron sensación en 2019 en los Conciertos Tiny Desk de NPR en Washington, D.C. © Kwak Ki-gon Hacia el escenario digital La comunidad de la música coreana sigue impulsando talentos emergentes y, ante la pandemia de la COVID-19, los agentes de la música mundial cuentan los días esperando que se pueda volar de nuevo. La epidemia ha cambiado el mundo de la noche a la mañana, y nos lleva a preguntarnos a qué plataformas digitales deberíamos subir la buena música y los fascinantes bailes que queremos compartir con el público de todo el mundo. No tenemos los recursos financieros para competir con Netflix, ni la tecnología para impresionar a la nueva generación de medios que conforman la realidad extendida (XR). Tampoco se sabe cuánto tiempo el público esperará pacientemente a que vuelvan los conciertos en vivo. No obstante, deberíamos prestar atención a los artistas que han trabajado duro para promover Corea en el resto del mundo, y se aferran a sus micrófonos e instrumentos esperando cosechar fuertes aplausos, mientras continúan practicando horas y horas hasta el día en que puedan mostrar en pantalla sus presentaciones.

Organismo estético de hormigón

Art Review 2019 SUMMER 10

Organismo estético de hormigón El diseño se inspiró en la intensidad del lugar. El arquitecto comprendió que, al observarlos entre el silencio de esta isla en el extremo oriental del territorio coreano, los movimientos de las estrellas, la luna, el sol y el horizonte eran mucho más deslumbrantes. Naturalmente imaginé una estructura similar a una herramienta celestial con fenómenos cósmicos y terrestres. La isla de Ulleung está a 217 km de la ciudad de Pohang, en la costa este. Al noroeste de la isla, sobre un acantilado hacia el mar, se alza la sensacional obra del arquitecto Kim Chan-joong, Healing Stay Kosmos, de increíble armonía con el entorno natural.© Kim Yong-kwan Llegar a la isla de Ulleung es casi un reto. Se tardan siete horas completas desde Seúl, viajando en tren y en barco. Las mareas pueden ser tan complicadas que los barcos a menudo no pueden navegar, lo que hace que la isla sea inaccesible hasta 100 días al año. Sin embargo, su prístino paisaje bien merece la pena el viaje. Sus magníficas montañas rocosas abruman a cualquiera que pise por primera vez la isla, al dar la sensación de haber trascendido tiempo y espacio. El monte Chu, a 430 metros de altura en el acantilado noroeste de la isla Ulleung, es la culminación de este paisaje. El flujo del mar y la montaña, la puesta del sol y el amanecer, la luna y las estrellas se ven increíbles. Healing Stay Kosmos se encuentra en un acantilado hundido hacia el mar. Diseñado por el arquitecto Kim Chan-joong, el complejo abrió sus puertas en 2018. Posee dos alas: Villa Kosmos es una colección de villas con piscina que forman un torbellino de seis aspas, mientras que Villa Terre es un edificio tipo pensión con cinco secciones abovedadas que se alinean como formando olas. La revista de diseño del Reino Unido Wallpaper* seleccionó a Healing Stay Kosmos como ‘Mejor hotel nuevo’ en los Premios de diseño Wallpaper* 2019. Monte chu visto desde una ventana arqueada de 6M de alto, que refleja su forma, en una habiración de villa kosmos. El edificio se asemaja a un remolino de seis cuchillas, de las que nacen distintas habitaciones con diferentes vistas.© Kim Yong-kwan Seis vistas diferentes En su búsqueda por crear una obra asimilada al entorno natural, Kim Chan-joong tuvo la idea de utilizar movimientos celestes. Obtuvo datos de la computadora del observatorio astronómico del gobierno coreano para trazar la trayectoria del sol y la luna, y cuando rastreó sus movimientos en la tierra, convergieron en forma de espiral. Añadió el monte Chu, la roca sobre la que cae el sol en el solsticio de verano, el puerto y el bosque, para formar seis puntos de orientación principales. Así, cuando las aspas que miraban hacia el exterior con seis vistas diferentes convergían en un solo círculo, creaban un edificio circular sin jerarquía direccional. Por tanto, Villa Kosmos es un torbellino orientado a seis vistas diferentes. En la primera planta hay un espacio comunitario que incluye restaurante y sauna. Al subir la escalera central circular, se aprecia que cada hoja forma una habitación de huéspedes. La puerta de cada habitación se abre a una pared curva y, a medida que recorre la pared, emerge lentamente una ventana. Es una enorme ventana vertical al final de la sala, que ofrece muy buena vista. Su arco curvo se hace eco de la forma del monte Chu. Para que el edificio se pareciera más a un objeto de arte, Kim escondió gran parte de su maquinaria principal en las paredes, a fin de que el edificio fuera percibido como un espacio único, como un organismo natural único. Desde la etapa de diseño, los sistemas de iluminación y calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC, por sus siglas en inglés) y difusores se integraron en la pared, y tuvieron que crear muchas maquetas para hacer esto realidad. El techo perforado deja entrar el viento y la luz, creando un espacio estético que simula la piel de un animal vivo. Más que cualquier otro elemento, la curva suave y delgada que sirve de techo y pared, con 12 cm de espesor, hace de Kosmos una presencia etérea en la tierra. Es una maravilla que el concreto pueda ser tan delgado y haya sido modelado de tal forma. La delicada belleza constitutiva de Kosmos deriva de su material: hormigón de ultra alto rendimiento (UHPC). Este nuevo hormigón fundido en el sitio fue usado aquí por primera vez para construir edificios. El UHPC se caracteriza por su alta intensidad, por una alta densidad y alta durabilidad. Incluso sin las barras de refuerzo de acero, bastaría usar fibra de acero como refuerzo para obtener la intensidad necesaria. Con tan elevada resistencia a la compresión y a la tracción, se pueden hacer estructuras muy delgadas. Así, el arquitecto probó nuevas tectónicas para el hormigón, hasta entonces reservadas en gran medida para proyectos de ingeniería civil. Villa Kosmos tiene forma de torbellino de seis aspas, con techo curvo y paredes de solo 12 cm de espesor. Un nuevo material llamado “concreto de ultra alto rendimiento” (UHPC) hizo posible crear líneas tan finas y sutiles.© Kim Yong-kwan Un reto agridulce La aplicación de UHPC fue todo un desafío y un experimento en cada etapa de diseño y construcción. La selección del nuevo material por parte del arquitecto se basó en el edificio PLACE 1 de KEB Hana Bank en Samseong-dong, Seúl, diseñado aproximadamente a la vez. Tanto PLACE 1 como Healing Stay Kosmos comenzaron con la pregunta: “¿Es posible una arquitectura más fina y delicada?”. Y tras numerosas simulaciones y consultas de ingeniería, lograron diseñar un nuevo método. PLACE 1 es un edificio renovado que integra muchas sucursales y oficinas bancarias. El arquitecto construyó un “núcleo abierto lento” con espacios culturales en cada piso, donde las personas pueden reunirse para transformar el espacio del banco después de que cierre a las cuatro de la tarde. Se hizo una propuesta para construir terrazas alrededor del edificio y envolver el exterior con paneles voluptuosamente curvados. Cada panel es un componente modular grande de unos cuatro metros cuadrados, extrayendo un metro hacia afuera y sangrando 50 centímetros hacia adentro. El equipo de diseño buscaba un material liviano que pudiera aplicarse al edificio existente y se quedó extasiado cuando dieron con UHPC. Pero su alegría duró poco para el doloroso viaje que les esperaba. El problema era que no existía ningún precedente de verter UHPC en un molde para crear una forma curvilínea. Entonces, el arquitecto tuvo que liderar todo el proceso, desde crear los moldes para los módulos hasta extraerlos y levantarlos. Para demostrar la viabilidad de crear y erigir los módulos UHPC, realizaron cinco maquetas con el equipo de ingeniería, incluyendo al contratista, al fabricante de encofrados, a la oficina de diseño estructural y al fabricante de UHPC. Todo el proceso llevó seis largos meses. Casi a la vez, decidieron hacer un uso más proactivo del material en Healing Stay Kosmos, pues el UHPC parecía óptimo para crear delgadas formas de delicada belleza. El encofrado del UHPC sobre el sitio, nunca antes intentado, fue realizado por el Instituto de Ingeniería Civil y Tecnología de Construcción de Corea, que creó la marca única K-UHPC junto con Steel Life Co. Ltd., que había fabricado 45.000 paneles exteriores amorfos para Dongdaemun Design Plaza y el contratista Kolon Global. El arquitecto dirigió todo el proceso, que involucraba el cálculo de densidad del UHPC, la medición de la presión de los moldes y la revisión en el sitio mediante muchas maquetas para desarrollar moldes que pudieran dar vida al diseño, al tiempo de coordinar el equipo de ingeniería. El factor decisivo fue si los moldes podrían soportar la significativa presión aplicada al verter el concreto, considerando la alta densidad del UHPC, que fluye como el agua. Si las cosas salían mal, los moldes podrían romperse. Además, para construir una arquitectura amorfa tridimensional, los moldes tenían que funcionar en un solo intento. Nunca antes se había aplicado UHPC a la estructura de un edificio. Durante los tres días y dos noches en que se llevó a cabo el proceso de vertido, todos contuvieron la respiración esperando lo mejor. “Si la tectónica de la arquitectura tiene que ver con la legitimidad de la relación entre materiales y método de construcción, es hora de que la tectónica del concreto cambie”. El arquitecto Kim Chanjoong es conocido por experimentar con nuevos materiales. System Lab, la firma de arquitectura que dirige, fue incluida en el Directorio de Arquitectos 2016 de la revista de diseño del Reino Unido Wallpaper *.© Kim Jan-di, design press PLACE 1 de KEB Hana Bank, ubicado en Samseong-dong, Seúl, tiene el apodo “ventosas de pulpo”. Su superficie cuenta con 178 discos de 2 metros de diámetro que rotan lentamente, acentuando la vitalidad del edificio.© Kim Yong-kwan La tectónica del hormigón Los gráficos de Kim Chan-joong y su empresa, The System Lab, siempre van acompañados de un informe de planificación para fabricación y construcción. El propósito del informe es reflexionar sobre la construcción del edificio y buscar soluciones óptimas y racionales. Los arquitectos no pueden decidir la estética solos; han de investigar métodos de construcción adecuados para sus proyectos y aplicar la tecnología idónea para ejecutarlos. El método que Kim Chan-joong llama “artesanía industrial” provoca empatía emocional mediante la innovación tecnológica y de materiales. En su libro ‘Concreto y cultura: una historia material’, Adrian Forty, profesor emérito de Historia de la arquitectura en The Bartlett, University College London, opina que el concreto no es un material sino un proceso. El hormigón fue el material universal que dio origen al estilo internacional de la arquitectura, y ahora podemos encontrar un nuevo tipo de estructuras de hormigón gracias a nuevos métodos. En ese sentido, Kim Chan-joong, en constante búsqueda de la solución óptima, está a la vanguardia no solo del diseño arquitectónico, sino también del diseño del proceso de construcción. “El UHPC es emocionalmente distinto del sólido, voluminoso y pesado sistema estructural de concreto que conocemos”, afirma Kim. “Si la tectónica en la arquitectura tiene que ver con la legitimidad de la relación entre materiales y método de construcción, es hora de que la tectónica del concreto cambie”. El intento de un arquitecto por descubrir y aplicar un nuevo material está destinado a crear nuevas sensibilidades.

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