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2016 AUTUMN

ENTREVISTA

Kim Botong, afamado dibujante por el cómic Botong

Kim Botong captó la atención internacional con su primer trabajo,titulado “Amanza”, una historieta de sencillos dibujos en colores pastel.La última instrucción del personaje principal, un paciente terminal decáncer, es “¡Vive brillantemente!”. Una breve declaración que parececontener todo lo que el dibujante desea transmitir al mundo.

Bajo una máscara con elpersonaje de su perrito,el dibujante Kim Botongposa en su estudio.

En una serie de televisión, la protagonista femenina grita “soyuna paciente con cáncer”. Posteriormente, en la zona decomentarios de los espectadores alguien preguntó qué significaba“Amanza”, creando una anécdota que se extendió rápidamentee hizo reír a muchos, pues la pronunciación de “paciente de cáncer(amhwanja)”, sonaba similar a Amanza, una palabra sin sentido.Sin embargo, no todos fueron capaces de reírse de este error, entreellos, los pacientes con cáncer y sus familiares, incluido Kim Botong.

Kim Botong sigue siendo un dibujante incipiente. Comenzó apublicar sus trabajos en línea en 2013, tres meses antes de su 34cumpleaños. Su debut fue con “Amanza”, una historia de un jovende unos veinte años al que diagnostican cáncer en una etapa avanzada.Pese a ser la historia de un paciente que espera el final desu vida, los lectores se sienten atraídos por sus dibujos, con líneasde trazo agradable y colores alegres en tonos pastel claro. Por estetrabajo, Kim recibió el Premio Korean Cartoons Today 2014, y obtuvoatención internacional al ser presentado en Japón y en América.

La siguiente obra de Kim tenía como contexto la vida militar. En2014, un periódico comenzó a publicar los dibujos animados de Kimtitulados “Días de perros como D.P.” (o “Días de perros como perseguidorde desertores”), donde narraba las violaciones sobre losderechos humanos que se dan en las fuerzas armadas, medianteun personaje cuyo trabajo en el ejército consiste en perseguirdesertores. Como sus dibujos animados abordan frontalmentelos problemas sociales, el éxito entre el público resultó casi inesperado.Pero al publicarse en el sitio de webtoons Lezhin Comics,su trabajo comenzó a desempeñar el papel de ar al públicocoreano, que había permanecido un tanto indiferente a las violacionesde los derechos humanos en las fuerzas armadas.

En paralelocon ese cómic, Kim también decidió crear la ‘Columna arbitrariadel tío de la agonía’ en el mismo sitio web, unos dibujos animadosbasados en preguntas de la audiencia, recibidas mediante Twitter,donde el autor ofrece respuestas de consuelo a través de los dibujosanimados.Esta experiencia permitió a Kim para cambiar el rolde un dibujante que cuenta sus historias por el de un dibujante queescucha las historias del público.

De oficinista a dibujante

Las escenas del bosque de“Amanza”, la ópera primade Kim Botong, dan vida altriste drama de un jovenpaciente de cáncer.

Kim Botong pasó su adolescencia y su veintena lejos de los dibujosanimados. En su adolescencia se centró en los estudios, y en losinicios de la veintena consiguió trabajo en una empresa importante,tal y como su padre siempre había deseado. Así llegó a los treintacomo empleado de una gran corporación; en un puesto conseguidoa base de trabajo duro, pero del que no se sentía muy orgulloso.A diario su traje le oprimía, y la tensión que le hacía sentir su jefe,restaba valor a todos los logros obtenidos con sus colegas. Entonces,su padre fue diagnosticado con cáncer de estómago.

“Mi padre sentía una gran pasión por la educación. Él quiso apoyarmetanto como pudo y quería verme conseguir un buen trabajo.Durante el instituto sentí que poseía algo de talento para el arte, yme gustaban mucho los dibujos animados; pero nunca pensé enseguir la carrera de dibujante de cómics”, recuerda Kim.Incluso cuando sentía que su padre podía morir en cualquiermomento, Kim tenía que asistir a las cenas después del trabajocon sus colegas e ir cantar al norebang (sala de karaoke). Entoncescomenzó a odiar esa situación, e incluso a sí mismo por comportarsecomo todos esperaban. En realidad, nadie le obligaba a actuarasí, pero no podía decirle a su padre enfermo que no quería ir a trabajar.Cuando finalmente falleció su padre, renunció a ese trabajode inmediato y trató de encontrar otro nuevo.

“De hecho, nada más presentar mi renuncia me sentí arrepentido.Pensé que no podría permanecer un segundo más en esetrabajo, pero luego sentía tanta ansiedad por no saber qué hacerpara ganarme la vida que apenas podía respirar. Miré toda clase deofertas de trabajo y le dije a mi familia que iría a la escuela de leyes.Incluso cuando empecé a dibujar caricaturas y vi que tenía suerte,consideré usar el dinero que había ganado como dibujante parapagar la escuela de derecho”, afirma Kim.

Un día, mientras estaba angustiado por conseguir un nuevoempleo, cogió un lápiz y un portátil que tenía enfrente y comenzó adibujar de forma mecánica.

Durante los siguientes meses, todo loque hizo fue dibujar. Entonces abrió una cuenta en Twitter y comenzóa encontrar gente nueva, muy distinta a la que había conocidohasta entonces. Un compositor se ofreció a crear música para sustextos, y así escribió algunas letras. Pero cuando empezó a dibujarlas caras de sus seguidores en Twitter, encontró a un famoso dibujantey eso le llevó a producir sus propios dibujos animados.

Ese dibujante era Choi Gyu-seok, autor de “Gimlet”, quien aconsejóa Kim que comenzara a crear dibujos animados. Kim se pusomanos a la obra y pensó en hacer algo que pudiera ser leído a travésde smartphone, como si escribiera una carta a su padre. Parasu propia sorpresa, su historia -escrita desde la perspectiva de unjoven paciente de cáncer- tuvo mucho más éxito de lo esperado yKim logró encontrar una nueva carrera poco después de dejar laanterior. No obstante, y pese a que es un artista incipiente, aún seconsidera en la periferia.

La razón de llevar máscara

“Botong” es el seudónimo de Kim y en coreano significa “ordinario”o “nada especial”. Kim eligió este nombre artístico para diferenciarentre su vida de antes y después de dejar su trabajo comooficinista. Como no podía cambiar su cara, decidió llevar una máscaracada vez que tiene que aparecer ante el público; por esa imagenimpuesta de “persona que abandonó su trabajo para perseguirsus sueños”. A veces se lamenta cuando piensa en sus antiguoscolegas, que se sienten felices con su trabajocomo oficinista, y por eso lleva unamáscara.

“Días de perro como D. P.”,basada en la experienciareal de Kim al servir en unequipo de la policía militarque persigue y detiene adesertores, se ha publicadoen cuatro volúmenes trasser difundida como seriedigital en línea.

“El año pasado, me invitaron a la HabitaciónAzul de Twitter Corea. Tenía que entrar a un estudio para comunicarmecon los usuarios de Twitter através de vídeo y de chat. Al principio,me negué, pues tenía miedo deque la gente pudiera reconocermey juzgarme por los hechos de untiempo anterior, y pensé que eso noles ayudaría a apreciar mi trabajo.Entonces, la organización me propusousar una máscara basada enmi personaje de dibujos animados,que es un cachorro. Desde entonces,siempre llevo máscara en lasentrevistas. No la usé en Japón,porque allí nadie me conocía personalmente,y pude sentirme más agusto”, recalca.

Sin embargo, Kim Botong no esel típico excéntrico dibujante quevive aislado del mundo. Lleva uncorte de pelo limpio y tonifica su cuerpo con ejercicio. Es reflexivo y respetuoso con losdemás –rasgos que aprendió en su anterior trabajo– y también humilde.

“Por ahora hay más personas que desconocen cuál es mi trabajo actual que aquellasque sí lo saben, así que trato de avisarles", afirma Kim. “Soy muy activo en las redessociales, y también hago mucho ejercicio y controlo mi dieta. Para el trabajo en serie ode largo plazo, la estabilidad mental es muy importante, así que no salgo demasiado nifrecuento mucha gente”.

Encontrar esperanza en el camino de Kim Botong

El año pasado, la edición japonesa de “Amanza” fue publicada en línea y eso hizo queKim fuera aún más aclamado en Japón que en Corea. Como añadido a esa popularidad,la edición japonesa se publicó en forma de libro, y fue invitado a participar en unprograma de residencia para artistas organizado por la Fundación Japón y la Prefecturade Okayama. Así, mientras va y viene entre Corea y Japón, Kim planifica su trabajo ala vez que cumple con su cometido en la residencia de artistas.

La edición en inglés de“Amanza” ya está disponible en línea en Estados Unidos, y se ha convertido en materialde referencia para los trabajadores de hospital, sobre todo en las zonas de tratamientodel cáncer.

“Al publicar mi trabajo por entregas en Japón elegí el nombre japonés ‘Hutz, queequivale a ‘Botong’ en coreano. Pero como no revelé mi nacionalidad, algunos espectadoreselucubraron al respecto. Me sorprendió que alguien señalara que debía ser deCorea, pues cuando el personaje principal revela a su familia que le han diagnosticadocáncer, hay un estofado coreano sobre la mesa. Muchos japoneses se identificaroncon mi historia porque la tasa de muerte por cáncer en Japón es bastante alta. Tambiénsugirieron que “Días de perro como D. P.” debía publicarse en japonés, pero no estoyseguro de cómo podrían responder los japoneses a una historia que aborda concretamentela realidad militar de Corea”, explica Kim.

“Traté de narrar la dolorosa situación de “Amanza” como una historia de sanación, pero en “Díasde perro como D. P. ” no era posible representar los problemas del sistema militar de forma queayudaran a afrontar la realidad”

En Corea, un país que aún permanece dividido, todos los jóvenes sanos –sin excepción-han de dedicar un par de años de su veintena, la etapa más bella y a la vez más1 confusa de su vida, a servir en el ejército. Kim Botong sirvió en la Policía Militar comointegrante de un equipo de detención de desertores, para identificara aquellos militares que salen de permiso pero no regresan. Adiferencia de su primer trabajo, que narra la historia de un pacientecon cáncer, esta creación se basa en sus propias experiencias de lavida real.

“Quería hablar de las personasque sienten que no tienen más opciónque desertar, no sobre cómo capturardesertores. También quería hablarsobre los abusos que se cometen contralos derechos humanos en el ejército,y entiendo que algunos episodiospuedan incomodar a la audiencia”,explica. “Traté de narrar la dolorosasituación de “Amanza” como una historiade sanación, pero en “Días deperro como D. P.” no era posible representarlos problemas del sistema militarde forma que ayudaran a afrontarla realidad. Mucha gente consideraque ciertos problemas son inevitablesen el ejército, pero esa condonaciónsilenciosa conduce a la deserción”.

Kim trabaja con dos ayudantesen un pequeño estudiode Ilsan, en la provinciade Gyeonggi, pero ahoravalora comprar un Cintiq(una tableta gráfica) parapoder trabajar en cualquiermomento desde casa.

Kim Botong aborda el tema de los derechos humanos en lasfuerzas armadas no sólo con su trabajo, sino también con otrasactividades, como ofrecer conferencias. Cuando le comentan quequizá sólo se dedique a presentar cuestiones sin ofrecer alternativas,responde: “Si yo hago lo que está en mi mano, y otros hacen loque esté en la suya, entonces seguramente, las cosas empezarán acambiar poco a poco”.

“En mi próximo trabajo quiero hablar del sistema escolar, puescada vez son más los jóvenes estudiantes que se suicidan. Quierohablar de ciertos monstruos que crecen en la escuela, y que puedenser desde alumnos, padres o maestros, hasta el propio entorno”,recalca Kim.

En “Amanza”, el artista a veces transporta al personaje principala un mundo diferente. En ese mundo llamado “El Bosque”,el héroe, que no sabe quién es ni por qué está allí, es testigo de ladevastación de la selva. Así, la historia va y viene entre su dolorosalucha contra el cáncer, y las aventuras en su intento de proteger elbosque. Las escenas del bosque, que animan el triste drama hospitalario,reflejan el estilo fantástico de Kim Botong y los elementosque realzan el mérito de “Amanza”. ¿Qué tipo de héroe creará KimBotong para luchar contra los monstruos que crecen en nuestrasescuelas? Habrá que esperar para verlo en su próximo trabajo.

Park Seok-hwanProfesor, UniversidadCorea de Artes y Medios
Ahn Hong-beomFotógrafo

 

 

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