La Guerra de Corea (1950-53) se cobró más de tres millones de vidas y redujo la península a escombros y cenizas. Para los coreanos fue una cruel prueba de hostilidad interna. Las canciones populares reflejan sus vidas rotas y el sacrificio final.
Cuando las fuerzas de la ONU frenaron el avance de las tropas chinas en la Batalla de Uijeongbu, al norte de Seúl, del 1 al 4 de enero de 1951, los residentes huyeron al sur a pie, dejando atrás todo salvo lo que podían acarrear consigo. © gettyimages; Foto de Joe Scherschel.
La música popular moderna de Corea comenzó a surgir en la década de 1910, cuando los temas occidentales acompañaron el inicio de la ocupación japonesa durante décadas. La tradicional segregación de la música según la clase socioeconómica y la región retrocedió. La universalidad en letras y melodías se trasladó a la vanguardia, reflejando los sentimientos y los gustos de la mayoría de la gente.
En la década de 1930, el saludable aumento de las ventas de álbumes y las retransmisiones de radio ubicaron esos nuevos tipos de canciones en el centro de la cultura popular. Para entonces, los japoneses ya habían establecido empresas conjuntas con Columbia Records y Victor Records, con sede en Estados Unidos, que llegaron a Corea unos años antes de que empezara la ocupación. También había un sello discográfico alemán, pero casi toda la inversión musical provino de Japón.
Las sucursales de las compañías de música japonesas supervisaron la planificación, el personal y las ventas. Además de tomar todas las decisiones estratégicas, las oficinas centrales en Japón operaban los estudios de grabación y controlaban la producción de álbumes. Los japoneses intentaron usar la música para facilitar su control colonial sobre Corea, y tras la erupción de la Segunda Guerra Mundial buscaron canciones para elevar la moral de las tropas. Los coreanos naturalmente ansiaban restaurar su soberanía, pero debían expresar ese deseo con letras indirectas y metafóricas, para mantener a raya a los censores japoneses.
Independencia
Después de la liberación en 1945, la industria de la música popular no pudo ejercer su independencia. El equipo que usaban para las presentaciones en vivo se quedó en el país al marcharse los ocupantes japoneses, y los coreanos, que eran expertos en logística, podían organizar conciertos fácilmente. Pero producir discos era otro asunto. Los coreanos carecían de conocimientos sobre producción fonográfica pues durante mucho tiempo se hacía en Japón. Así, tras la liberación, los conciertos en vivo se convirtieron en el principal método para lanzar y promover canciones populares.
Los productores de discos sufrieron diversos obstáculos, pero en agosto de 1947, exactamente dos años después de la liberación, finalmente apareció el primer disco hecho únicamente con capital y tecnología coreanos. Fue producido bajo el primer sello discográfico del país, Korea Records. La canción era “El himno nacional”.
La segunda mitad de la década de 1940 fue extremadamente caótica. La división de Corea entre el norte comunista y el sur democrático, respaldados por la Unión Soviética y los Estados Unidos, respectivamente, convirtió a la península en un semillero de conflictos civiles y en caldo de cultivo para la Guerra Fría. Las canciones populares lanzadas durante esos años generalmente describían las respuestas del público a la división territorial. Durante ese periodo se produjeron más canciones de temas políticos que en cualquier otro momento en la historia nacional.
“Vete, paralelo 38”, lanzado en 1948 por Korea Records, fue el primer disco de música popular coreana. Expresaba bien la incertidumbre y los temores de la gente, anhelando el día en que esa barrera de la Guerra Fría, que recorría el paralelo 38 separando a las dos Coreas, desapareciera (ver enlace en pág. 8). Ese tema inspiró muchas otras canciones lamentando la realidad de una nación dividida.
Otro desarrollo notable en la industria discográfica de entonces fue el establecimiento de otros sellos fuera de Seúl. Corona Records nació en Busan en 1948, y Orient Records llegó a la industria desde Daegu en 1949. Estas grandes ciudades regionales resultaron mucho menos dañadas durante la Guerra de Corea y, gracias a las compañías discográficas con sede en zonas de retaguardia relativamente más seguras, la producción de nuevos temas nunca paró durante el conflicto.
El miedo a la hostilidad fratricida se mezclaba con el anhelo de reunificación. La inquietud se intensificó en 1948, cuando establecieron gobiernos separados en Seúl y Pyongyang. Los enfrentamientos fronterizos estallaron y los procomunistas organizaron la insurgencia en el sur. Una batalla en 1949 que se cobró la vida de 10 soldados surcoreanos inspiró un musical a gran escala titulado “Diez valientes balas humanas”. Producido con el apoyo del estado, ese programa recorrió todo el país, actuando en las principales ciudades. Más tarde, durante la guerra, cuando los militares se convirtieron en el principal público de los artistas, la Unidad de Artistas Coreanos fue creada en 1951 para diseñar espectáculos para las tropas.
1.“Shoeshine Boy,” sencillo de gramófono de 1954 de Star Record, es una canción cómica sobre unos jóvenes que apenas se ganan la vida abrillantando zapatos. © Naver Knowledge Encyclopedia
2.“Frontline Nocturne,” sencillo lanzado por Orient Gramophone en 1952, trata sobre un soldado de primera línea en peligro mortal que anhela a su madre. © Lee Jun-hue
3.“Begone, 38th Parallel” fue el primer álbum de música pop producido con capital y tecnología coreanos. Lanzado por Korea Records en 1948, entre la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea. © Museo Nacional de Historia Contemporánea de Corea
Conflicto interno
La Guerra de Corea comenzó en la madrugada del domingo 25 de junio de 1950. Las fuerzas norcoreanas cruzaron el paralelo 38 derrotando a las fuerzas surcoreanas, que no estaban preparadas y carecían de tanques o de artillería pesada. Seúl cayó en solo tres días y muchos residentes no pudieron ni huir antes de la toma de control. Entre ellos estaba Park Si-chun, autor de la canción “Véte, paralelo 38”, así como del musical “Diez valientes balas humanas”, y no tuvo más remedio que esconderse. Se ignoraba qué suerte correría de ser arrestado por las tropas del Norte. Su amigo y compositor rival Kim Hae-song (también conocido como Kim He-szong) fue capturado y murió mientras lo llevaban a territorio norcoreano.
En septiembre de 1950, el avance de Corea del Norte se detuvo cerca de Busan, la ciudad portuaria más meridional, al quedar sus líneas de suministro hechas jirones. Las fuerzas de la ONU y las tropas surcoreanas contraatacaron, recuperaron Seúl y empujaron constantemente hacia el Norte. Ese fue el trasfondo de la nueva canción de Park Si-chun “Dormid bien, camaradas de armas”, un himno militar y canción popular a la vez que tuvo tanto éxito que hasta los niños la cantaban. Hoy figura como uno de los principales éxitos de la Guerra de Corea.
Después de que las fuerzas de la ONU y las tropas surcoreanas tomaran Pyongyang y se aproximaran al río Yalu en la frontera con China, cada vez se anticipaba más la victoria y la reunificación para fin de año. Pero repentinamente, China llegó con su ejército en octubre de 1950, y la guerra cambió de rumbo una vez más. Cuando Seúl fue ocupada nuevamente en enero de 1951, todo el que pudo huir de la capital se dirigió al sur en busca de refugio, incluidos los artistas. Algunos cruzaron el mar hacia la isla de Jeju y se sumaron a la Unidad de Artistas, mientras que otros hallaron un hogar provisional en Daegu o en Busan, y allí continuaron trabajando como músicos. Algunos incluso pasaron de contrabando a Japón. Como tantos artistas musicales dejaron Seúl, la creación de temas populares se trasladó a Daegu y a Busan, entonces capital provisional.
Naturalmente, la mayoría de las nuevas canciones estaban relacionadas directa o indirectamente con la guerra, pero sus temas y métodos de expresión diferían mucho. Por ejemplo, “Nocturno de primera línea”, que describe la situación y el estado mental de los soldados a horcajadas entre la vida y la muerte, fue un gran éxito (ver enlace en pág. 8). Otros de los temas favoritos hablaban sobre las familias y los no combatientes. “La canción de la esposa” expresaba el desgarrador sentimiento de una mujer cuyo esposo es enviado al frente. “Sé fuerte, Geum-soon” narraba dramáticamente la vida de aquellos que habían perdido a sus familias y hogares en la guerra (ver enlace en pág. 9).
Pero no todas las canciones eran melodías tristes sobre la dura realidad de la guerra. De hecho, muchos compositores y cantantes intentaron elevar el ánimo de las tropas y los refugiados, ofreciendo una visión distinta de la vida tras las líneas del frente. Así, “Limpiabotas” describía cómicamente la vida cotidiana en la retaguardia, a través de los ojos de un joven limpiabotas que lucha por sobrevivir. También hubo temas como “¿Por qué el molino gira?”, elogio lírico a la vida pastoral, que ayudaban a aliviar el cansancio y olvidar la desolación de la guerra. En tanto, las canciones sobre tierras lejanas eran una gran vía de escape. Entre ellas figuraba “Incienso de India”.
Aún latente
Un acuerdo de armisticio firmado en julio de 1953 detuvo el rugido de las armas, pero no el flujo de canciones con temas relacionados con la guerra. Muchas personas no pudieron superar el shock ni el empobrecimiento. Los complejos sentimientos de aquellos que abandonaron Busan y regresaron a su hogar en Seúl surgieron con “Adiós en la estación de Busan”, y la desesperación de los refugiados del Norte que no tenían a dónde ir, fueron retratados en “Ciudad natal de mis sueños”. La tragedia de las familias destrozadas por una guerra, que nunca terminó con el silencio de las armas, estaba incrustada en “Miari, colina de desgarradora tristeza” (ver enlace en pág. 9; historia relacionada en pág. 54).
A lo largo de la década de 1950, las canciones populares siguieron recordando las heridas de la guerra. Fue, por supuesto, un horrible periodo de dolor y pérdida. Todos perdieron algo, ya fuera su vida o alguna parte de su cuerpo, su familia o su ciudad natal, su casa o su dinero. Las canciones populares se convirtieron en fuerza que ayudaba a salir de la desesperación y avanzar con nuevo propósito.
Pero la influencia de la Guerra de Corea en la música popular fue más allá de estas canciones de guerra. Durante y después de la guerra, decenas de miles de soldados estadounidenses estaban estacionados en Corea del Sur. Los músicos coreanos reclutados para su entretenimiento absorbieron la música pop estadounidense, que tuvo un tremendo impacto en la escena musical pop coreana de la década de 1960. La relación exacta entre la guerra y la música popular coreana aún no ha sido explicada sucintamente, y debería verse como una historia aún en desarrollo. Después de todo, aunque el país ha superado la devastadora pobreza de una tierra reducida a ruinas, la división nacional sigue siendo una realidad sombría que amenaza la paz.
La relación exacta entre la guerra y la música popular coreana aún no ha sido explicada sucintamente, y debería verse como una historia aún en desarrollo.
Las fuerzas de la ONU cruzan un puente del paralelo 38 en 1950, tras retirarse de Pyongyang. Tras el armisticio de la Guerra de Corea en 1953, muchas canciones populares lamentaron la división, simbolizada por la frontera entre Norte y Sur. © gettyimages; Foto cortesía del archivo interno

Vete, paralelo 38
Letrista Lee Bu-pung
Compositor Park Si-chun
Cantante Nam In-su
Ah, ¿la montaña bloquea tu camino hacia mí?
Ah, ¿el agua bloquea tu camino hacia mí?
Todos entrecruzamos la misma patria, pero
bloquea norte y sur, un camino amargo sin fin
En cada sueño, te busco
En cada sueño te busco
El paralelo 38 es el culpable
Ah, cuando las flores abran, ¿regresarás finalmente?
Ah, cuando la nieve caiga, ¿regresarás finalmente?
La cresta que cruzamos, con bultos a nuestras espaldas
los pájaros de la montaña, la cruzaron conmigo llorando
Oh libertad, para ti
Oh libertad para ti
Te doy esta vida
Ah, ¿cuánto tiempo más hasta que todo explote?
Ah, ¿cuánto tiempo más hasta que todo desaparezca?
¿Quién lo bautizó como paralelo 38
y nos hizo llorar así, en cada cresta?
Uno mis manos y pido
Uno mis manos y pido
Vete, paralelo 38

https://youtu.be/jqkh26uaMAU

Nocturno en primera línea
Letrista Yoo Ho
Compositor Park Si-chun
Cantante Shin Se-yeong
Las hojas secas revolotean aquí
en primera línea, de noche iluminada por la luna
Sin hacer ruido
hasta el rocío está frío
No hay descanso, vueltas y sacudidas
en mi oído, sin dormir, la voz de mi madre.
Quien me enseñó
a ser un hombre
Ah, cómo anhelo escuchar esa voz
Lejanas campanas suenan,
hago mi canción de cuna.
En sueños, corro por mi ciudad natal
hasta nuestra vieja casa, donde
sobre un cuenco de agua fresca
ella reza por su hijo
Mi madre, su pelo
blanco, tan cegador... lloro.
Ah— cómo ansío apretarla entre mis brazos

https://youtu.be/ZjjqCRGZXgI

Sé fuerte, Geum-soon
Letrista Kang Sarang
Compositor Park Si-chun
Cantante Hyeon In
Azotes de nieve, tormenta
en el ventoso muelle de Hungnam.
Con la garganta abierta, intenté llamar
intenté buscar
Oh Geum-soon, ¿a dónde fuiste?
¿Estabas perdido y errante?
Lloras lágrimas de sangre.
Tras la retirada, vine solo.
Un cuerpo sin parientes ni amigos
¿Qué haces?
Este cuerpo mío
ahora es vendedor ambulante en el mercado de Gukje
Oh Geum-soon, te extraño tanto
Añoro esos sueños de casa
en el puente Yeongdo, sobre la barandilla
la luna nueva flota sola.
Cortina de hierro, severa tristeza
debemos aceptar todo, pero...
Aquí, entre el cielo y la tierra,
todavía somos tú y yo
Eso nunca cambiará.
Oh Geum-soon, sé fuerte para mí.
Cuando finalmente llegue el día
de la reunificación norte-sur
podremos tomarnos de las manos y llorar juntos
podremos abrazarnos y bailar juntos

https://youtu.be/KQazL-qi2_Y

Miari, colina de desgarradora tristeza
Letrista Ban Ya-wol
Compositor Lee Jae-ho
Cantante Lee Hae-yeon
Miari: colina de lágrimas.
Cruzada por mi amor, esta colina de despedidas
cegado por la pólvora, con los ojos cerrados,
me tambaleaba a través del humo, mientras tú
— manos atadas fuerte con alambre de púas,
miré hacia atrás, miré de nuevo
tus pies descalzos, cojeando, cojeando,
Mientras te arrastraban a esta colina
Miari, colina repleta de tristeza.
(Narración)
Cariño, ¿dónde estás? ¿Qué estás haciendo? El pequeño Yeong-gu pasó otra noche preguntando por su padre justo antes de quedarse dormido. En estas interminables noches de pleno invierno, cuando los vientos del norte y la nieve enfurecen, cómo debes sufrir en la celda de tu prisión.
Así pasen diez o cien años, vuelve vivo a nosotros, ¿lo harás? Cariño, cariño
Llamando a su padre,
el niño se queda dormido
en esas interminables noches de invierno.
Cuando los vientos del norte y la nieve comienzan a enfurecer,
Cómo debes sufrir en tu celda, tú…
Así pasen diez o cien años,
vuelve vivo a nosotros.
Oh, esta colina, la colina que cruzamos llorando
Miari, colina repleta de tristeza.

https://youtu.be/2Zz77mDiA-U
Lee Jun-hueProfesor adjunto, Sungkonghoe University