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Tales of Two Koreas > 상세화면

2017 SUMMER

La literatura disidente sale de Corea del Norte

A diferencia de las memorias de los desertores que exponen la cruel realidad de Corea del Norte, una colección de cuentos escritos por un autor que aún vive en el Norte llama ahora la atención por la vívida descripción literaria que hace de las desconocidas circunstancias de la vida cotidiana de los norcoreanos. Traducido y publicado en muchos idiomas, el libro La acusación de Bandi ofrece a partir de unos escritos creativos, una inusual perspectiva distinta de los de otros autores norcoreanos, más allá de la literatura prescrita por el realismo socialista y la ideología juche(autosuficiencia) del país.

A los ojos de Occidente, la literatura norcoreana no es más que una herramienta para alabar e idolatrar a las tres generaciones de dictadura de la dinastía Kim. De hecho, la literatura oficial de Corea del Norte se basa en la ideología gobernante del líder supremo, que establece las directrices para los escritores del país en cada discurso de Año Nuevo.

Elogio del régimen y crítica de la sociedad

Sin embargo, sería erróneo pensar que toda la literatura norcoreana trata solamente de adular al régimen con engañosa sacarina. La poetisa Choi Jin-yi, que desertó a Corea del Sur en 1998, intenta sacar a la gente de ese error: por cierto, hoy más común de lo que pudiera parecer. Ella solía participar en actividades literarias como integrante del Subcomité de Poesía en el Comité Central del Sindicato de Escritores de Corea del Norte y afirma: “Muchas personas en el Sur tienden a creer que los autores de Corea del Norte sólo escriben obras que alaban al régimen. En la superficie parece haber muchas obras literarias que glorifican al régimen; pero eso es solo porque el Norte es una sociedad autoritaria. De hecho, los que escriben esas obras son considerados como extremistas aduladores que ignoran los más básicos conceptos literarios”.

Cuando están con amigos que también son escritores de confianza, a veces incluso los miembros del sindicato se quejan del régimen de forma indirecta, expresa Choi. Un día, un escritor que había compuesto muchos poemas que elogiaban al fundador del régimen, Kim Il-sung, y a su hijo, Kim Jong-il, fue criticado y reprobado por sus amigos escritores. Ellos le dijeron: “¿Por qué escribes tantos poemas en alabanza a los Kim si a menudo hablas mal de ellos en privado?”. Él respondió con evasivas: “Al escribir esos poemas pensaba en mi Dios, no en los Kim. ¿Qué pasa?”. Se dice que el difunto líder Kim Jong-il rechazó un poema presentado por el sindicato de escritores después de leerlo, diciendo: “Esto me pone la piel de gallina”.

Los escritores norcoreanos prestan atención a diversos temas, tales como el amor en la vida cotidiana, la elección de carrera, el divorcio, la brecha entre las zonas rurales y urbanas, o la diversidad generacional. Se les permite cautelosamente hacer comentarios críticos sobre la sociedad, siempre que mantengan la autonomía intrínseca de la literatura y del sistema socialista. Una oda a la juventud de Nam Dae-hyon (1987) y Amigo de Paek Nam-ryong (1988) no tenían ningún matiz ideológico, por lo que fueron publicadas en Corea del Sur a finales de los años noventa. Una oda a la juventud trata de la ética predominante en el amor, centrándose en las dignas vidas de jóvenes intelectuales, científicos e ingenieros. En tanto Amigo, una novela sobre el divorcio que se convirtió en un best-seller en el Norte, llamó la atención de los lectores extranjeros después de ser traducida y publicada en francés en 2011. Fue la primera obra literaria norcoreana publicada en Europa. Por su parte Hwang Jin-yi de Hong Sok-jung, una novela norcoreana histórica publicada en el Sur en 2004, causó sensación en Pyongyang en 2002. Hong es nieto de Hong Myong-hui (1888-1968, Byokcho), autor de Im Kkokjong, una saga histórica muy aclamada y ampliamente leída en las dos Coreas.

Un autor bajo el seudónimo de Bandi

La literatura disidente es un tabú en el Norte. Quien escribe una obra literaria criticando explícitamente al régimen se expone con certeza a ser encerrado en un campo de prisioneros políticos.

En este contexto, la obra de un autor con seudónimo, que se sabe que vive en el Norte, ha generado recientemente gran atención en muchos países, incluido Corea del Sur. “La acusación: historias prohibidas del interior de Corea del Norte”, es una recopilación de entregas cortas de un escritor norcoreano que usa el nombre Bandi(Luciérnaga) como seudónimo. Su fama aumentó después de que un autor francés le bautizara como el “Solzhenitsyn de Corea del Norte”. Bandi es un seudónimo que el autor eligió para autodefinirse, tras adoptar el compromiso de arrojar luz sobre la realidad de su indigente país, “al igual que la luciérnaga, que sólo brilla en un mundo de tinieblas”.

Bandi se encuentra en una situación muy similar al destino que siguió por Aleksandr Solzhenitsyn (1918-2008), Premio Nobel de Literatura 1970, en la antigua Unión Soviética. Al igual que hizo Solzhenitsyn, Bandi se opone al sistema político de su propio país y tuvo que sacar de contrabando sus manuscritos al mundo exterior, pues le resultaba imposible publicar sus obras en su país de origen. Sólo después de que las novelas de Solzhenitsyn Un día en la vida de Ivan Denisovich y El archipiélago Gulag revelaron las atrocidades de la dictadura estalinista, la literatura de la Unión Soviética comenzó a obtener una atención internacional generalizada. En el mismo sentido, sólo después de que La acusación de Bandi viera la luz, la literatura disidente en Corea del Norte comenzó a llamar la atención del mundo exterior.

Las siete historias breves de esta colección presentan con sinceridad la dura existencia de personas con distintos estilos de vida, gimiendo bajo el yugo del sistema político norcoreano. Cada historia posee un tema y una trama diferentes, pero todas están escritas bajo un único paraguas: critican las leyes de Kim Il-sung.

La primera historia, “Registro de una deserción”, presenta con estilo epistolar la vida de un hombre que sospecha que su esposa toma píldoras anticonceptivas en secreto, y escribe cartas a su amigo explicándole su frustración por el hereditario “sistema de castas” y su decisión de huir del país. En tanto, “Ciudad de los espectros” es una historia sobre una familia que fue expulsada de Pyongyang a una provincia lejana “por cargos de blasfemia”. Tenían siempre cerradas las cortinas de la ventana de su apartamento, porque su hijo de tres años sufría un ataque cada vez que veía los retratos de Karl Marx y de Kim Il-sung tras la ventana, al otro lado de la calle. Mientras, “Tan cerca, pero tan lejos” es la desgarradora historia de un hijo que intenta ir a ver a su madre en su lecho de muerte. Aunque se las arregla para colarse en un tren sin pasaje, pronto es atrapado en un control de seguridad, pues en Corea del Norte nadie puede ir a ninguna parte sin permiso de viaje.

La última historia es “El hongo rojo”, donde un periodista define a la sede del Partido de los Trabajadores como un “hongo rojo venenoso”, y pide el derrocamiento del régimen de Kim, gritando: “Arranque ese hongo venenoso de esta tierra… ¡No, de la Tierra para siempre!”. En una secuencia temática, desde el primer cuento hasta el último, las siete historias reflejan la tortuosa progresión de la rebelión del autor contra el brutal régimen; desde la resistencia pasiva por defección hasta el derrocamiento del Partido de los Trabajadores, cuna de la dictadura del proletariado.

“El Solzhenitsyn de Corea del Norte”

Los manuscritos de estas historias fueron llevados “de contrabando” a Corea del Sur en 2013, con una minuciosidad y secretismo digno de una operación de espionaje. Una pariente de Bandi huyó del Norte y finalmente llegó a Seúl. Varios meses más tarde, le habló a Do Hee-yoon, secretario general de la Coalición de Ciudadanos por los Derechos Humanos de los Abducidos y Refugiados de Corea del Norte, sobre los manuscritos. Por medio de una carta, enviada a través de un amigo chino que visitaba el Norte, Do le pidió a Bandi que le entregara sus manuscritos. Después de leer la carta, Bandi sacó los manuscritos del escondite secreto donde los custodiaba; y para esquivar las inspecciones de equipaje, los escondió entre materiales de propaganda del régimen, como “Las obras selectas de Kim Il-sung” y otros libros de ese tipo.

El manuscrito de papel se hallaba en un estado tan lamentable que parecía un o de los años sesenta o setenta. El amarillento papel mostraba que el autor debía de haber presionado fuerte con el lápiz al escribir las historias hacía mucho tiempo. El propio autor bautizó la colección como La acusación; y también eligió el seudónimo de Bandi. Según Do Hee-yoon, Bandi es un hombre nacido en 1950, que todavía vive en el Norte y que pertenece a la Unión de Escritores de Corea. No obstante, se especula que Do esconde la identidad real de Bandi para protegerle. Después de muchos traqueteos y vaivenes, las historias fueron publicadas en Seúl en mayo de 2014.

Pero entonces en Corea del Sur no muchas personas prestaron atención al trabajo de Bandi. Simplemente se interesaron por el hecho de que el autor no era un desertor, sino que aún vivía en el Norte; y en cómo esos manuscritos fueron sacados de contrabando. Algunos hasta sospechaban que el autor era un personaje ficticio. Por tanto, el valor genuino y literario de la obra no fue apreciado.

En contraste con la fría respuesta de Corea del Sur, diversos lectores extranjeros y también algunos críticos comenzaron a mostrar gran interés por dicho trabajo, cuando su edición en francés fue publicada en 2016. No en vano Pierre Rigoulot, historiador francés, activista pro derechos humanos de Corea del Norte y director del Instituto de Rigoulot, escribió: “Es una pequeña luciérnaga, pero su esperanza es grande”. El libro recibió una cobertura sustancial en diversos medios de Francia, incluidos diarios como Le Figaro y Libération, las estaciones de radio France Inter, France Info y RFI, y revistas como Marianne. “He traducido muchas novelas coreanas al francés; pero nunca me sentí más intelectualmente extasiado que al traducir las historias de Bandi. Las tramas son espléndidas”, afirma Lim Yeong-hee, traductor de la versión francesa.

La acusación ha sido traducida a 19 idiomas y publicada casi simultáneamente en 21 países, incluyendo Gran Bretaña, Canadá, Italia, Japón, Alemania, Suecia y Estados Unidos; y más recientemente en Portugal, en marzo de este año. La traducción al inglés fue realizada por Deborah Smith, traductora británica que compartió el Premio Internacional Man Booker de Ficción en 2016 con la escritora coreana Han Kang, por la novela La vegetariana. La traducción de Smith de La acusación quedó entre las 10 ganadoras de PEN Translate Autumn 2016, elegidas por la sección inglesa de PEN. En Nueva York, los coreano-americanos organizaron una campaña para nominar a Bandi al Premio Nobel de Literatura.

“Una colección de historias cortas escritas bajo seudónimo y sacadas subrepticiamente de Corea del Norte va camino de convertirse en una sensación literaria internacional”, según afirma el diario británico The Guardian.

The Millions, una revista literaria en línea, escogió La acusación como uno de los libros más esperados de 2017. Mientras Publishers Weekly, una revista de crítica literaria estadounidense, comentó: “Bandi aporta una singular visión de la vida en la ‘verdaderamente insondable oscuridad’ de Corea del Norte”. Por su parte, la librería estadounidense en línea Amazon resaltó: “La acusación es una vívida representación de la vida en un estado hermético y de partido único, y también un testamento esperanzador para la humanidad, pues refleja la rica vida interna que persiste incluso entre tan inhumanas condiciones”.

 

“Una colección de historias cortas escritas bajo seudónimo y sacadas subrepticiamente de Corea del Norte va camino de convertirse en una sensación literaria internacional”, según afirma el diario británico The Guardian. “Los cuentos disidentes del autor que responde al seudónimo de Bandi, quien todavía vive en el país, presentan extrañas ficciones que nacen de entre la secreta dictadura”.

Editores y activistas pro derechos humanos de varios países participan en un acto de lectura de La acusación en el Puente de la Libertad, cerca del Pabellón Imjingak, al sur de la zona desmilitarizada en Paju, provincia de Gyeonggi, el 30 de marzo de 2017.

“Esto no es simplemente un libro con una buena historia detrás: es una colección de relatos perfectamente elaborados que, al igual que la obra de Aleksandr Solzhenitsyn [de la antigua Unión Soviética], hablan con autoridad y están orientados a decir la verdad al poder”, resaltó a The Guardian Hannah Westland, de Serpent’s Tail, la editorial británica de La acusación. “La aproximación absurda de Bandi a la sátira es una reminiscencia del “Rinoceronte” de Ionesco, y su ingenio penetrante… Recuerda a ese otro gran disidente literario ruso, Mikhail Bulgakov”.

“Desde un punto de vista técnico, Bandi difiere en gran medida de los escritores contemporáneos surcoreanos. Simplemente, no podemos determinar su nivel de habilidad, pues el objetivo oficial de la literatura norcoreana es mostrar la grandeza de la familia Kim; pero debemos centrarnos en su espíritu de resistencia al régimen”, resaltó Kim Jong-hoi, profesor de literatura coreana en la Universidad Kyung Hee de Seúl.

Ante la excelente acogida en el extranjero, la versión coreana de La acusación ha sido reeditada por otra editorial, tres años después de su debut en Corea del Sur.

 

La respuesta de los surcoreanos

Cabe señalar que muchas obras literarias de desertores norcoreanos también han recibido más atención en el extranjero que en Corea del Sur. En 2012, el poeta Jang Jin-sung ganó el Premio Literario Rex Warner de la Universidad de Oxford por su colección de poesía “Estoy vendiendo a mi hija por 100 wones”, obra que revela la vida miserable del pueblo norcoreano en toda su crudeza. Mientras Querido líder, su colección de ensayos publicada en 2014, quedó en décimo lugar entre los libros más vendidos ese año en Gran Bretaña. En tanto, Kim Yu-gyong firmó un contrato con la editora francesa Editions Philippe Picquier por su novela Ingan Modokso(Campo para ultrajar seres humanos), cuya edición original salió en 2016. Solía escribir historias en Pyongyang como integrante de la Unión de Escritores Coreanos, pero escapó del país en el año 2000.

En comparación, los lectores surcoreanos son menos sensibles a la literatura norcoreana que los extranjeros, probablemente porque sienten menos curiosidad sobre la sociedad y la vida en el Norte. Muchos coreanos del Sur apenas poseen información reciente ni son sensibles a la literatura norcoreana.

Mientras que los estadounidenses y los europeos se toman muy en serio las amenazas nucleares del Norte o la posibilidad de una guerra en la península coreana, los surcoreanos están hastiados y embotados de las continuas crisis y amenazas. En consecuencia, muchos surcoreanos tienden a ver la literatura norcoreana principalmente desde una perspectiva ideológica, y raramente aprecian la descripción literaria de los autores, ni sus experiencias en la vida real.

Kim Hak-soonPeriodista y profesora visitante, Escuela de Medios y Comunicación, Universidad de Corea

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